¿Cómo hacer una investigación?

 

Esto que sigue es solo mi experiencia en elaborar mi proyecto de Tesis, la Tesis y dos libros que llevo editados. Por eso y sin que esto pretenda ser una receta válida para todos, espero que pueda servirles a ustedes que están en los primeros años o promediando la carrera de Historia.

 ¿Para qué?

¿Para qué hacer un trabajo de investigación? Antes de empezar a hacer nada, tenemos que definir para qué estamos haciendo lo que hacemos. Creo que el historiador debe generar polémica. A favor o en contra, todo es preferible antes que la indiferencia. Cada uno tiene un objetivo en la vida y la historia no escapa a esto. Tal vez algunos no busquen eso sino debatir o generar nuevos puntos de vista de forma no tan chocante o frontal. Cada quien elige el camino a seguir, y es cierto que no se puede cantar siempre “falta envido”. Se trata de hacer un aporte al conocimiento de la verdad (al menos la nuestra) de los hechos o de un enfoque distinto sobre un período, hecho o proceso (en sí se trata de una operación política, pero es algo que trataré en otro espacio). Es innegable que casi siempre, cuando hacemos algo, estamos reflejando nuestras ideas (ideología) y nuestra concepción del mundo (filosofía, que le dicen), así que no se preocupen por la objetividad porque no existe.

 

Primero: el tema

Se supone que uno investiga aquello que le interesa. También puede ocurrir que el tema lo vaya entusiasmando a uno a medida que se desarrolla la investigación y, por otro lado, a veces unos es parte de un equipo de investigación en donde el tema tal vez no sea lo interesante, sino ganar experiencia en el cómo.

Supongamos entonces que hay un tema que despierta nuestra curiosidad o nuestro interés por cualquier motivo. Entonces surge la necesidad de averiguar más sobre ello. Y ahí empieza nuestro proyecto.

Aquí se presentan dos aspectos. Puede ser una investigación del tipo teórico o de contenido. Me refiero con “teórico” a  aquellas investigaciones que se ocupan de buscar un nuevo enfoque a problemas más “abstractos” (ideología, cultura, poder, filosofía política, etc.) y cuando digo “contenido” me refiero a temas que tengan que ver con cosas más concretas (una biografía, movimientos sociales, partidos políticos, hechos de represión, un período histórico recortado, etc.). Del primer caso no tengo experiencia como para abordar el tema en forma extensa. De lo segundo es de lo que me voy a ocupar.

Recorte de tiempo

Cuando elijamos un tema, tengamos en cuenta el período de tiempo en el que se lo encuentra para ver qué hacemos para no quedar desbordados. Imaginemos. Si nuestro tema es “Historia de la humanidad”, estaremos al borde del infarto, porque tendríamos que abarcar miles de años en diversos lugares. Si nuestro tema es Segunda Guerra Mundial, entonces allí ya vamos por un período más manejable. Tenemos una recorte de 1939 a 1945 y un período anterior y posterior que se hace necesario estudiar siempre para comprender las causas y las consecuencias de esos hechos. En este caso tendríamos que retomar un abordaje de la situación posterior a la primera guerra mundial para ver en qué situación (política y económica) quedaron las naciones intervinientes en ese conflicto y como la situación económica va generando el campo para un nuevo enfrentamiento mundial. 

Bibliografía y fuentes primarias

Es importante tratar de brindar un nuevo enfoque y no repetir exactamente lo que otros ya han dicho. Primero, entonces, debemos buscar las fuentes de información que nos puedan brindar más datos sobre nuestro objeto de estudio. Lo primero es ver qué se ha escrito o dicho sobre el tema (tampoco significa esto que tengamos que leer "todo", porque se nos iría la vida en ello, se trata simplemente de tomar algunos puntos tratados para ver qué se abordó en ellos) y leer bibliografía que nos pueda ayudar a comprender el período en el que se ubica nuestro objeto de estudio. Si lo que buscamos es un nuevo punto de vista, entonces deberíamos abordar bibliografía que no ha sido muy difundida. También es cierto que siempre hay nuevas preguntas para viejos documentos y nuevas interpretaciones, a eso debemos apuntar entonces. Por otra parte en esa bibliografía encontraremos el famoso “marco teórico”, es decir: la interpretación de los hechos que más se acerca a lo que pensamos.

Una vez ubicada aquella bibliografía que haya tratado el tema, debemos apoyarla con otros documentos de primera mano que den el marco o contexto histórico (diarios, revistas, etc.) A esto le podemos sumar entrevistas a personas que puedan darnos datos sobre el período, es decir: testigos de los hechos que nos interesan.

Diarios y revistas

Trabajar con diarios suele ser engorroso y difícil. En nuestra zona (Trelew) disponemos de una gran biblioteca como la popular “Agustín Álvarez” con ejemplares de los principales diarios que cubren el período de 1920 a la actualidad (al menos es lo que recuerdo). Por su parte el Diario Jornada guarda sus archivos con ejemplares desde 1954, y el Diario El Chubut también posee un archivo con ejemplares desde 1975 aproximadamente. ¿Qué podemos sacar de los diarios? Para empezar la línea editorial de esos medios para ver que visión tenían de la realidad de ese momento. Segundo, cuáles eran los temas que el diario reflejaba. Podemos encontrar los nombres de personas que hayan participado de tal o cual actividad o en algún suceso llamativo, y eso nos puede servir para tratar de ubicarla a ellas o a personas que las conozcan o las hayan conocido y que nos puedan brindar datos de sus actividades sociales, artísticas, políticas, etc. En los diarios suele quedar reflejada la vida social de una comunidad y eso es importante para sacar algunas cosas. La actividad política suele tener gran cobertura y es importante entonces buscar en cercanías de las fechas claves (elecciones, golpes de estado, rebeliones populares, revoluciones, fallecimientos de políticos o militantes). Una fecha nos va llevando a otra.

Fuentes orales

Las entrevistas también nos pueden ayudar a comprender un período determinado o un suceso que nos interesa o la actividad de alguna asociación civil, club, partido político, religión, etc. ¡Uf! Ya sé:  la memoria es selectiva y la gente puede cambiar sus "recuerdos" con el paso del tiempo. Ya lo sé. Pero es nuestra tarea indagar en esos recuerdos para tomar puntos de referencia para nuestra investigación. Por otra parte aunque un testigo dé una visión parcial, si hacemos un relevamiento de varios casos tendremos una muestra más cercana a la realidad de los sucesos. (Por otra parte el historiador también es "parcial", pero eso es largo y llevaría un montón de hojas, lo trataré luego). Para lograr una entrevista debemos comunicarnos personal o telefónicamente con nuestro entrevistado y coordinar un encuentro. Tal vez en ese primer encuentro no podamos “grabar”, pero por las dudas hay que llevar algún aparatito por si se da la ocasión. Una vez concertada la fecha y lugar de la entrevista (es preferible que sea en un día y lugar que le quede cómodo al entrevistado… y si nos queda bien a nosotros ¡buenísimo!), deberemos comunicarle que vamos a grabar la entrevista para poder transcribirla más fácilmente después. Si la persona no quiere ser grabada…a prepararse a escribir a mil…

La entrevista

Cada uno desarrolla un método propio. Igualmente, si están cursando la carrera de Historia seguramente les habrán hablado algo de esto. Yo puedo decir que cada uno debe tratar de ser lo más sencillo posible a la hora de encarar una entrevista, manteniendo la distancia si el entrevistado así lo quiere y aflojándose si la situación se presta para ello. Si creés que vas a estar nervioso conviene que te hagas una guía con preguntas básicas para llevar adelante la entrevista. Debemos registrar: nombre y apellido del entrevistado (si quiere brindarlo, si no, hay que respetar su negativa y poner solo un “apodo”), Fecha y lugar de nacimiento, edad, ocupación y algún detalle más. Si tenemos nuestra “guía”, empezaremos con eso. Por ejemplo: si estamos investigando sobre la actividad política de un sindicato o un sindicalista, o un partido político, etc., podemos empezar preguntando cómo se inició en dicha actividad, en qué año, con quiénes, qué sucesos recuerda, cómo se vivía en esa época, etc. También te puede ser muy útil preguntarle sobre su infancia, porque eso te puede dar un contexto del lugar en el qué creció (su familia, hogar) y podés indagar en la actividad laboral de sus padres para tener un panorama más completo. Saber con quienes mantuvo amistad o relación laboral (conflictos o lo que fuere) te puede servir para ir a buscar a más personas que puedan darte una idea u opinión sobre el tema. De esta entrevista puede surgir una nueva. Seguramente tu entrevistado te va a decir “andá a verlo a Fulano que también sabe del asunto”, etc. Si la persona se va por otros temas (por las ramas, para decirlo de una manera fácil) hay que tratar de traerlo suavemente al tema central, pero sin violencia y sin ser cortante. También es bueno que te quedes un rato después de la entrevista para que esa persona no se sienta “robada”. Y es bueno que no empieces a grabar de entrada, porque seguramente el entrevistado querrá charlar de cualquier cosa antes de ir al tema central. Avisále cuando vayas a grabar. Más allá de que, según los libros, uno no debe “involucrarse” afectivamente con el entrevistado, es muy difícil que no ocurra, porque si la persona es amable no podés “cortarte” y hacerte el robot. Ser amable no le quita “rigor científico” a tu trabajo.

Puede haber momentos en que el entrevistado atraviese estados de ánimo que lo alteren (llanto, enojo, etc.) y entonces deberás cortar la grabación y decirle que si quiere puede tomarse unos minutos o que la podés seguir otro día. La gente de más edad suele tener un ritmo más lento y eso hay que respetarlo en la medida de lo posible. Por ahí te van a mostrar fotos o una carta, un recorte de diario, un libro o revista de la época o cosas así. De todo podés obtener información y si no, por lo menos tomalo como un recreo dentro de tu trabajo. Tratá de no interrumpir al entrevistado y si se va de tema, lleválo lentamente al centro de la cuestión. A todo esto hay que agregarle que por ahí la cita no se concreta por algún motivo de último momento o se corta antes de lo esperado por cualquier causa: hay que ser paciente (por lo menos delante del entrevistado, después podés salir afuera y patear tachos de basura) e intentar nuevamente. Peor es cuando vas y la persona no está y te quedás afuera, llamando o tocando el timbre sin que salga alguien, pero esto es así. ¿Cuantas entrevistas debemos hacer? Tantas como te parezcan suficientes para tener una muestra verídica de los hechos o de un proceso...Te diría que debes hacer entrevistas hasta que se empiecen a repetir mucho los testimonios. Ahí es tiempo deparar y empezar a escribir...

Trascripción de la entrevista

Recomiendo ir escuchando la grabación y escribiendo solo lo que nos interesa, ya que el resto es una pérdida de tiempo. Es decir: ¿de qué nos sirve transcribir esos momentos en los que la charla deriva en cosas que no tienen nada que ver con la investigación?. Es cierto que esto es “ciencia” (¡uf!), pero no podemos perder tiempo en pasar 2 horas de entrevista, si vos sabés que la primera se fue en cosas sin interés para tu objetivo. Entonces, si alguien quiere la grabación podés dejarla disponible haciendo una copia para que en el futuro alguien pueda obtener provecho de ello. Imagináte que hay algo interesante en un diario: transcribís lo que dice en esa parte y no todo el diario… En cuanto al estilo: recomiendo transcribir lo más fiel posible al testimonio del entrevistado, menos las muletillas (por ejemplo: "eeeehh", "esteeee", "¿no es cierto?", "entonces", etc.). Esto depende del grado de realismo que quieras darle. Es decir: si querés que tu trabajo tenga un lenguaje accesible no transformes ni hagas muy académico el lenguaje de los entrevistados porque se perdería la esencia del saber popular o de la persona que está hablando, pero tampoco hay que transcribir “todo” porque de lo dicho a lo escrito se pude perder el sentido de la oración.

La difusión

Esto lo trataré en otro punto aparte, pero puedo decir que hay que tratar de difundir lo que hicimos, así podremos compartir con el resto de la comunidad algo que nos parece que merece conocerse y para aportar algo nuevo o respaldar un opinión o probar nuestros enfoques sobre un determinado tema o época. Una buena forma es colgarlo en una página web, mandarlo por mail y la mejor de todas es editarla en forma de libro o revista o como artículo de alguna revista o cuadernillo, la cosa es que se conozca y obtener algún rebote de todo eso.

 

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