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“Peronismo explícito”
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“Sin
meterme a Moisés de nuevas leyes,
doy al que pide pan, pan y puchero;
y el honor de salvar al mundo entero
se lo dejo a los genios y a los reyes”
Pedro B. Palacios (Almafuerte)[1]
En mi reciente libro referido a la historia del peronismo a través de los testimonios de los militantes y simpatizantes peronistas fuera de las primeras líneas del aparato partidario, tuve ocasión de explayarme sobre lo que creo que es el peronismo y sobre el enfoque y la valoración histórica que hago del mismo. Por lo tanto siendo un tema sumamente debatido (aunque no siempre entendido) no creo necesario volver a reiterar lo que ya está volcado sobre el papel, sino que aprovechando la ocasión trataré algunos pocos aspectos del tema, apuntando a aquellos que están en las primeras etapas de la formación académica y a quienes desconocen el tema de primera mano.
Lo que es
La pervivencia de un fenómeno social (y en este caso político) tiene variadas razones que sin embargo no son difíciles de rastrear. El primer paso es definir el objeto de estudio, me refiero a qué cosa es lo que estamos queriendo estudiar y aprehender. En este primer paso es preciso tener gran agudeza y despojarse de las etiquetas que se suelen llevar a cuestas para ponérselas a las cosas que se nos cruzan. Quiero decir que si desde el vamos definimos erróneamente el objeto de estudio (es decir: si lo clasificamos de modo incorrecto) comprenderlo será más difícil. Si logramos entender qué es el peronismo (en este caso) será más sencillo buscar las razones de su origen, desarrollo y pervivencia. Al respecto ya he dicho en otro trabajo que creo que el peronismo es un movimiento policlasista de base obrera reformista; nacional, democrático y de carácter defensivo. Como dije tiene base social en las clases trabajadoras y presenta un variado arco de integrantes (debido a su policlasismo) y nace en oposición a la intromisión imperialista y crece y se desarrolla en el contexto de una incipiente guerra fría. Pero ante todo, para entenderlo después, no hay que buscar las causas de sus orígenes lejos de casa, sino en nuestra propia historia. Erradamente el peronismo ha recibido las más diversas catalogaciones y clasificaciones. “La dificultad para establecer su naturaleza histórica viene desde sus orígenes, cuando aparece como un movimiento nutrido en su mayor parte por trabajadores, pero a cuya cabeza figura un coronel del ejército que según algunas simplificaciones es el brazo armado de la reacción, siempre y en todo lugar. Paralelamente, su contracara, esa insólita “unidad democrática” donde los líderes de la izquierda se abrazan con terratenientes conservadores y el embajador norteamericano, también confundió las barajas y acrecentó la perplejidad. En aquellos años (1943 – 1945) cuando moría irremisiblemente el viejo país agroexportador, los partidos tradicionales- de derecha a izquierda- eran impotentes para dar respuesta a la crisis”[2] Lo lamentable es que se le han aplicado términos y conceptos que también se utilizaron para definir a sus opuestos. “Mientras que los regímenes fascistas surgidos en la Europa de entreguerras gozaron sobre todo del apoyo de las empobrecidas clases medias, los veteranos de guerra y los grupos comerciales, la base social del peronismo era diferente”[3]. De toda la terminología errónea aplicada al peronismo (fascismo, nazismo, falangismo, comunismo, fascismo de izquierda) aun queda dando vueltas el término populismo. Digamos que los demás conceptos fueron esgrimidos generalmente por quienes para entender la realidad argentina aplicaron fórmulas que sirvieron para definir otros fenómenos, en otras sociedades, con otra historia, en otras circunstancias, en otras épocas y en diferentes culturas (con semejante cóctel era imposible que llegaran a comprenderlo). Si aquellos conceptos ya largamente superados dejaron de tener validez, en cambio el término populismo es el comodín que se aplica tanto al peronismo como a los proyectos políticos que realizaron exactamente lo contrario. La vaguedad del término (aunque generalmente en forma peyorativa) ha causado más confusión que aclaraciones. Por lo tanto el término no tiene un carácter universal y su significado y su finalidad dependen de quien lo esgrima. Generalmente los analistas tomados por el discurso globalizador han aplicado el término en forma despectiva para menoscabar a los movimientos nacionales de los países tercermundistas (Vargas, Perón, Cárdenas, Chávez, Morales). Y dentro de esos mismos países ha sido utilizado por las elites intelectuales para descalificar la voluntad de las masas.
Las políticas de bienestar social, redistribución del ingreso, movilización popular (el famoso Estado Benefactor), fueron blancos del ataque a través de ese término. En los últimos tiempos ha habido una revalorización del “populismo”, entendiendo por tal a los movimientos nacionales de masas. Lamentablemente pasaron 60 años, pero suele suceder “según la tradición argentina, que fija a la ciencia social un plazo de un cuarto o medio siglo, para admitir como cierto aquello que los iletrados del común evaluaban certeramente el mismo día del acontecimiento”[4]. Establecido lo que “no es” es más fácil empezar a definir qué es.
Para otro momento sería interesante tratar la ideología de quienes combatieron al peronismo esgrimiendo la banderita de las libertades civiles y no dudaron en aprobar los fusilamientos, proscripciones, cárcel, represión, bombardeos y asesinatos en contra de las mayorías. “"Se destruyeron en 1955 todos los instrumentos para encauzar una política nacional de liberación”[5]
Origen y desarrollo
A partir de entonces se pueden empezar a buscar las razones de su origen y pervivencia apuntando a las características propias de la sociedad Argentina sin tener que explorar los movimientos totalitarios de Europa. El origen del peronismo se da en el marco del estrangulamiento de la economía argentina a mano del Imperio Británico (que a partir de la segunda guerra mundial perderá el liderazgo internacional a manos de Estados Unidos). Es decir: la cuestión nacional está muy presente en esos años, sumados al fraude electoral, la proscripción de las masas y las malas condiciones de vida de los trabajadores industriales (industria que nació por sustitución de importaciones debido al conflicto bélico mundial y no por voluntad de las elites conservadoras). Por eso además de los trabajadores, son otros sectores los que se suman al peronismo, ya que también se hallan aprisionados por la bota imperialista y un proyecto de país que tenía por objetivo ser la eterna granja del Imperio.
A través de las entrevista que pude realizar, quedó en claro que la situación previa al peronismo era sumamente difícil para los trabajadores rurales y de la industria y es a partir de las reformas que se van dando a través de Perón que empiezan a palpar un mejoramiento de sus condiciones de vida. Esto hará que lo elijan como líder político a fin de aumentar y conservar sus reivindicaciones sociales. “¿Por qué nos gustó Perón? Por la manera de trabajo de él con la gente obrera, con los sindicatos. Cuando él sube a Trabajo y Previsión, que les hace aumentar, contra los patrones, que ya les aumenta, que estaba peleado él contra los patrones y nosotros que veníamos de abajo éramos los que nos ordenaban los patrones, teníamos que estar bajo el yugo, entonces por eso nos gustó Perón. ¡¿Qué nos importaba que si Hitler, que si el otro allá?! O que escuchábamos la radio, las peleas, que Franco que...todo eso...Acá Perón nos gustó por eso y a los demás no les gustaba porque era un milico”[6].
Esto irá forjando una lealtad entre los trabajadores y el entonces coronel que se mantendrá por más de 60 años.
Ideología vs. Sentimiento
“Como luchó por desarrollar un capitalismo nacional (estatal y privado) contra la sociedad inmóvil de la hegemonía terrateniente, ésta lo declaró indeseable, lo derribó y lo expatrió durante 18 años. El pueblo, sin la ayuda de los sociólogos, comprendió que solo un patriota podría merecer tal castigo. A tal odio, respondió con un amor equivalente. Perón intuyó certeramente su próximo fin. El discurso del 12 de junio, que declaraba al pueblo único heredero de sus banderas, constituyó el testamento político de este varón singular, que entró en la muerte tan oportunamente como había irrumpido 30 años antes en la historia”[7]
Una de las figuritas repetidas de la intelectualidad es descalificar a los peronistas y al peronismo diciendo que no hay ideología en este movimiento sino sentimentalismo. Lo que se olvidan de decir (mejor dicho, lo omiten deliberadamente) es que esa estructura afectiva reposa en concretas conquistas materiales (casa, hospitales, escuelas, aguinaldo), aun dentro del marco del capitalismo. Por otra parte no falta la cantinela que repite los gastados versitos sobre la “manipulación” del líder sobre la masa. Y equivocan el camino porque son las masas las que eligen a sus líderes y no al revés. Además el líder sigue siendo líder en tanto cumpla con las exigencias de las masas. “El pensamiento político infantil cree que ellos manejan multitudes y deciden a su gusto cuando es precisamente lo contrario: para continuar siendo líderes, deben cumplir con las imposiciones populares. Perón solo pudo seguir siendo Perón porque regresó a la Patria, superando sus dolencias y sus altos años”[8]. De manera que al entrevistar a esos simpatizantes y preguntarles por qué a mas de 30 años de la muerte del líder seguían siendo peronistas, las respuestas apuntaban a eso mismo, algo sencillo, sin demasiadas vueltas: “Yo sigo siendo peronista porque no puedo decir tampoco que no puede surgir otro Perón... ¿no? Ojo que con sus equivocaciones que las pudo haber tenido ¿por qué no? Pero, porque fue un gran estadista y un líder...Y a ella porque fue una mujer que lo dio todo por la gente pobre...Y hoy vos fijate que, pasando los años que pasaron, la frase que ella siempre decía yo me iré pero “volveré y seré millones”. Y es cierto, porque en un hogar donde los padres o los abuelos hablan y dicen lo que fue el tiempo de Perón...porque el tiempo de Perón fue muy bueno. Los primeros años de Perón fueron magníficos...El Plan Quinquenal fue una cosa que...está bien, todos dicen que “había mucha plata”...pero se hicieron muchas cosas...hoy también hay mucha plata y se la roba...Hoy ves que los viejos se mueren, que los chicos están desnutridos”[9].... Es decir: se ve a aquella etapa (1945/55 y aun los 8 meses que gobernó Perón entre 1973/74) como una época dorada. Y el peronismo existe no como el programa (o la falta de él) desarrollado por el PJ o sus recién llegados, sino como un conjunto de ideas de lo que la sociedad debe ser que está en la mente y los corazones de los militantes anónimos antes que en los oxidados dirigentes.
[1] Poesías Completas
[2] Norberto Galasso. Perón. Tomo I. “Formación, ascenso y caída (1893-1955)”, Colihue, Buenos Aires, 2005, p. 17
[3] Raanan Rein. Juan Atilio Bramuglia. Bajo la sombra del líder. La segunda línea del liderazgo peronista. Buenos Aires, Lumiere: Universidad de Tel Aviv, 2006, p. 24
[4] J. A. Ramos. Revolución y contrarrevolución en la Argentina. Volumen II / 1922-1976, op. cit., p. 311
[5] Jauretche, Arturo. "Retorno al coloniaje. La política económica del peronismo y sus críticos". Ediciones del Mar Dulce, 1969, Bs. As. p. 9
[6] Pedro (n. 1921) en “Aquí están, estos son, los muchachos de Perón”, de Javier Prado, Ed. del autor, Trelew, 2007, p. 75
[7] J. A. Ramos. “Revolución y contrarrevolución en la Argentina”. Volumen II / 1922-1976, op. cit. p. 443.
[8] Norberto Galasso, op. cit.
[9] Ema Damián (n. 1933), en Javier Prado, op. cit. p.281
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