Rodolfo Puiggrós - El Yrigoyenismo
“El yrigoyenismo”. Rodolfo Puiggrós, Corregidor, 244 págs.. En este libro (que forma parte de una obra general llamada “Historia de los partidos políticos”) el autor analiza el surgimiento y acción política (y de gobierno) del yrigoyenismo como una corriente interna del radicalismo. Habla de lo que representó para ese momento (ante el quietismo de el conservadorismo y la oligarquía vacuna y la fuga de los partidos supuestamente obreristas)…También marca los límites del yrigoyenismo en su accionar reformista y sus propias responsabilidades en los crímenes de la Patagonia y de la semana trágica. Puiggrós analiza el posicionamiento adverso que hicieron los partidos políticos de entonces (socialistas, comunistas, conservadores), quienes veían en Yrigoyen una especie de fascismo criollo, pero eran completamente cómplices de la expoliación británica en nuestras tierras. Puiggrós identifica los orígenes de la industria en dos puntos: la evolución del taller del artesano y la ampliación del proceso productivo agrícola ganadero que derivó en manufacturas complementarias. Puiggrós dice que la industria nacional nació enfrentada al capital extranjero y que este no fue de ninguna manera el impulsor de la misma., sino su competidor. El ferrocarril inglés fue diseñado como auxiliar de la economía británica y todo lo que alrededor de los rieles se desarrollaba tenía por finalidad abastecer al mercado inglés, de modo que era la síntesis más clara del carácter colonial de ese capital invertido. Y por otra parte el ferrocarril estrangulaba con sus tarifas, el desarrollo industrial de capital nacional. Era obvio que no permitiría el desarrollo de industrias locales que compitieran con sus propios productos. Finalmente observa como el antiimperilismo de la época se orientaba solamente contra Estados Unidos, dejando a salvo a Inglaterra. Solo la prédica de hombres como Scalabrini pondría en primer plano el carácter expoliador de la política británica. La oposición a Yrigoyen de punta a punta  comprendió que por las urnas jamás vencería al Yrigoyen, a pesar de los propios errores del yrigoyenismo en el  poder. Entonces, se dio a la tarea conspirativa contando con el auxilio de las potencias extranjeras interesadas en obstaculizar la independencia argentina. 
León Trotsky - Mi vida
“Mi vida”. León Trotsky. Editorial Antídoto, 2006, 459 págs. Esta autobiografía del revolucionario ruso cuenta su vida desde su niñez en el campo (en Rusia) hasta su destierro en Turquía donde escribió este libro (1930). Pertenecía a una familia de un sector medio del campo, sin grandes lujos y sin grandes apremios económicos, más allá de algunas privaciones. Trotsky relata algunos episodios de su niñez, su acercamiento temprano a los trabajadores del campo, su vida escolar bajo el zarismo, sus primeros actos rebeldes en esa escuela y frente a profesores reaccionarios. No faltan algunos episodios de travesuras infantiles y aventuras por el campo. Trotsky (al igual que Marx) debió luchar contra los deseos de sus padres en cuanto a su “futuro”. El libro hace especial acento en “el segundo período de la revolución de los soviets, que se inicia con la enfermedad de Lenin y el comienzo de la campaña contra el “trotskismo””. Trotsky a través de estas páginas va mostrando su evolución política desde un escepticismo juvenil hacia el marxismo, reconociendo en Marx y sobre todo en Lenin a quienes marcaron su camino. Trotsky va analizando los diferentes posicionamientos de hombres y sectores sociales a lo largo de esos intensos años que van desde la revolución de 1905 hasta el surgimiento de la reacción stalinista, pasando por el auge de las masas en octubre de 1917, la figura de Lenin y su propio liderazgo dentro de la revolución. Muy interesante es el pasaje donde Trotsky habla sobre la supuesta “imparcialidad” que “debería” tener al escribir este libro: “no tengo por qué ocultar mis simpatías y mis antipatías, mis amores y odios (…) He escrito un libro polémico. En él se refleja la dinámica de una sociedad cimentada sobre antagonismo y contradicciones (…) Imposible ser apolémicos sin traicionarla (…) Así como el revolucionario más intransigente no puede volver la espalda a las circunstancias de lugar y tiempo, el polemista mas fogoso tiene que guardar las proporciones de las personas y las cosas (…) la memoria no es una máquina registradora que funciona automáticamente. Ni tiene nada de desinteresado. Tiende con frecuencia a descartar o dejar olvidados en un rincón sombrío aquellos episodios que no le parecen favorables al instinto vital que la vigila”.  De manera que el libro recorre sus comienzos en la actividad política y revolucionaria, sus días de cárcel bajo el zarismo, su encarcelamiento en Alemania, su expulsión de Francia, su paso por la cárcel de Cádiz en España, su exilio en Estados Unidos, su retorno a Rusia, su presidencia del soviet de Petrogrado, su cargo de Comisario del Pueblo (relaciones exteriores) su actuación en la paz de Brest -Litovsk al fin de la primera guerra mundial, la organización del ejército Rojo, su trabajo en la reorganización de los ferrocarriles, su faz de escritor, polemista, veedor, su actuación dentro del partido, su relación con Lenin, las desventuras familiares junto a su esposa e hijos, el recuerdo de amigos y camaradas que se mantuvieron firmes en sus ideas y aquellos que aflojaron y se pasaron al bando de la reacción; los burócratas, los revolucionarios, los mediocres, los talentosos, los oportunistas, los reaccionarios, sus carceleros, sus perseguidores, etc. Trotsky no solo fue un teórico de la revolución sino un actor principal. Escribía en periódicos obreros o en órganos partidarios haciendo críticas al sistema y hacia adentro también. Cuenta cuales fueron a su entender las causas del fracaso de la revolución de 1905 “El soviet logró poner en pie a masas gigantescas de hombres (…) Pero los regimientos de los cosacos y de la guardia permanecían fieles al zarismo. Existían todos los elementos para que la revolución triunfase, pero estos elementos no habían alcanzado todavía el grado de madurez necesario”. Recorre luego la conformación de los grandes bloques dentro del partido “Bajo la dirección de los mejores marxistas revolucionarios aprendí a contemplar los acontecimientos con el enfoque de las grandes perspectivas históricas y bajo el ángulo visual de las relaciones internacionales. Al terminar aquel período de emigración, me había separado de los dos grupos que llevaban la dirección del movimiento: el bolchevique y el menchevique”. Tal como dice Trotsky, 1905 fue el ensayo que luego se concretaría en la revolución de 1917. Comienzan sus prisiones, su fuga y exilio contados en un relato apasionante y cargado de detalles. En Inglaterra conoce a Rosa Luxemburgo. Confirmó su rechazo a los “socialdemócratas” alemanes que parecían solo una expresión más del sistema capitalista. El comienzo de la primera guerra mundial sacó a relucir la verdadera esencia de muchos que se decían socialistas y terminaron fogoneando la participación en la guerra interimperialista. Contra todo eso se manifestaba Trotsky. “La guerra estalla para todos, y los oprimidos, los defraudados por la vida, se sentían ante ella iguales a los ricos y poderosos”. Trotsky va relatando su periplo, de Francia a Nueva York. Valora en Norteamérica el desarrollo de la sociedad, pero no por ello deja de percibir las contradicciones que en ella conviven. En cualquier lugar que estuviere Trotsky, sigue escribiendo o hablando  en reuniones sobre la necesidad de organizarse para la toma del poder. A principios de 1917 comienzan los movimientos revolucionarios. Trotsky se sumará luego de permanecer preso en Canadá, cuando viajaba a Rusia. Tras la caída del zarismo hubo un gobierno de transición encabezado por Kerenski que era un “moderado”…que trató de evitar una profundización de la revolución; y contra él dirigió sus dardos Trotsky. Ya en aquel momento se impulsó una campaña en contra de Trotsky, algo que se acentuaría tras la muerte de Lenin bajo el estalinismo. Trotsky revela el verdadero papel de Stalin en la revolución, el cual fue muy pequeño. (Esto quedara retratado en ese fenomenal libro “Rebelión en la granja” de George Orwell). Trotsky hacer referencia a su paso por el poder: “El marxismo se considera como la expresión consciente del proceso inconsciente de la historia. Pero este proceso "inconsciente" -inconsciente en sentido histórico-filosófico, no psicológico-sólo se funde con su consciente expresión en sus cimas culminantes, cuando las masas, por un desencadenamiento arrollador, rompen las compuertas de la rutina social y plasman victoriosamente las necesidades más profundas de la evolución histórica. En instantes como éstos, la suma conciencia teórica de la época se fragua con los actos más inmediatos de las masas más bajas y miserables y más alejadas de la teoría. Esta unión creadora de lo consciente y lo inconsciente, es lo que suele llamarse inspiración. Las revoluciones son momentos de arrebatadora inspiración de la historia”. Cuenta que una vez en el poder, se improvisaba bastante, porque había que atender demasiados problemas en poco tiempo y se exigían soluciones inmediatas. A Trotsky le cupo llevar adelante las negociaciones de Brest - Litovsk. Aquí proponía “ni paz, ni guerra”, simplemente ganar tiempo para fortalecer el proceso revolucionario ruso ante un posible ataque alemán, guardando siempre como último recurso la posibilidad de la capitulación (siendo que Alemania seguía siendo más poderosa militarmente hasta ese momento). “¿Qué efectos ejercería la revolución de Febrero y luego la de Octubre sobre las tropas alemanas? ¿Y cuánto tardarían en producirse estos efectos? A estas preguntas no podíamos dar nosotros, por el momento, contestación. No había más remedio que ver el modo de buscársela en el transcurso de las negociaciones. Para ello, era necesario hacer que éstas se dilatasen todo lo posible. Había que dar tiempo a los obreros de Europa para que se asimilasen el hecho de la revolución de los Soviets y principalmente su política de paz. La necesidad de proceder así era tanto mayor cuanto que la Prensa de los aliados, en unión de la que sostenían la burguesía y los partidos conciliadores rusos, querían presentar nuestras negociaciones de paz con Alemania como una comedia en que se hubiesen repartido hábilmente los papeles”. Muy interesante es el tramo en donde cuenta su vida a bordo del “Tren”…que fue un elemento crucial para triunfar en la guerra civil contra los restos de zarismo. Vivió algunos meses arriba de ese tren que se encargaba de organización militar, abastecimiento, comunicaciones, transporte, etc… El Tren se transformó en una leyenda. Luego el libro recorre el surgimiento del sector burocrático del partido encabezado por Stalin. A medida que se intensifica la enfermedad de Lenin, crecen los celos hacia Trotsky de parte del stalinismo. Finalmente cuando Lenin muere Stalin tarda poco y nada en tomar el poder y desde allí intensifica su ataque final contra Trotsky para quitarlo completamente de la primera línea. A esto se sumara una adulteración del pasado, colocando a Stalin como héroe de Octubre en lugar de Trotsky y más aun, minimizando el papel de este en la revolución. Trotsky perseguido, detenido y exiliado por guardias del estado represor de Stalin termina llegando contra su voluntad a Turquía. Y sobre el final del libro enfrenta la pregunta ¿Cómo fue que usted perdió el poder? A lo que Trotsky responde “Yo no sé que es eso de medir un proceso histórico con el rasero de las vicisitudes individuales de una persona. Mi sistema es el contrario: no sólo valoro objetivamente el destino personal que me ha cabido en suerte, sino que, aun subjetivamente, no acierto a vivirlo si no es unido de un modo inseparable a los derroteros que sigue la evolución social”. Magnífico libro para comprender una parte importante de la historia mundial y del mundo de las ideas. Sobre el papel de la autocrítica en este libro dice el autor: “es natural que más de uno tache mis Memorias de poco objetivas. Ha bastado que los periódicos publicasen algunos fragmentos de esta obra, para que empezasen a sonar las protestas y refutaciones. Era inevitable. Un libro autobiográfico como éste, aunque el autor hubiera conseguido hacer de él -y no se lo propuso, ni mucho menos- un frío daguerrotipo de su vida, no podía menos de despertar, al publicarse ahora, un eco de aquellas polémicas que acompañaron en vivo a las colisiones en él relatadas. Pero estas Memorias no son una fotografía inanimada de mi vida, sino un trozo de ella. En sus páginas, el autor sigue librando el combate que llena su existencia. La exposición es análisis y es crítica; el relato es a la par defensa y ataque”. De manera que la crítica por alguna falta de autocrítica puede ser atendible, pero Trotsky avisa desde el vamos, advirtiendo que no es un libro imparcial.
Raúl Scalabrini Ortiz - Yrigoyen y Perón
“Yrigoyen y Perón”. Raúl Scalabrini Ortiz. Editorial Lancelot. 2009, 122 págs. Scalabrini analiza los orígenes y la importancia de estos dos líderes populares y busca sus similitudes y continuidades. El libro incluye otros artículos sobre economía (propiedad y capital), sobre la política exterior británica en nuestro país y unas palabras esperanzadoras ante el nuevo camino que se iniciaba con Perón. “La cuestión para nosotros no es cambiar de amo, sino ser una nación fuerte”. Scalabrini rememora en un discurso pronunciado en el instituto Yrigoyen (1948) su acción política en enmarco de FORJA: “comprendimos hasta qué punto nuestra oligarquía estaba divorciada de la vida nacional y pudimos medir la amplitud y la perfección con que dominaba los nudos estratégicos de la vida de relación. Sabíamos bien que la banca y el comercio, y por lo tanto el periodismo que de ellos dependía, estaban ligados por una íntima relación de afinidad con el capital extranjero, del cual no eran en verdad mas que mediadores de la explotación nacional”. Scalabrini analiza la Revolución de Mayo que fuera traicionada por el accionar oligárquico y enmarca el período 1853 - 1916 como el de mayor tranquilidad para la oligarquía en su acción de gobierno “El pueblo no era nada más que un productor de riquezas para otros”. Rescata a Moreno por sus ideas políticas y económicas. Valora a Yrigoyen diciendo “Su obra gubernamental se inspira en el triple propósito de enaltecer al pueblo trabajador, desajustar los lazos del coloniaje económico y financiero”, pero le marca el error de no destruir los resortes de poder oligárquicos: el Senado y las tierras en poder de los ganaderos. Luego recuerda el amargo período de la década infame y rescata el surgimiento de Perón y vuelva hermosas palabras para recordar la primavera del ‘45, resumidos en esa legendaria frase: “Era el subsuelo de la patria sublevado”.  Hay un capítulo dedicado a la historia del Banco Central y de cómo fue una herramienta de dominación. “pasar junto a la realidad con los ojos cerrados es una modalidad intelectual característica de la educación impuesta a los pueblos coloniales por los pueblos dominadores”. Analiza la historia económica y monetaria en manos del imperialismo, denuncia el negocio de los “empréstitos” y su acción vaciadora del patrimonio y del trabajo argentino. Scalabrini se refiere a nuestra dependencia económica. No es difícil ligar esta terminología a la que será un distintivo del peronismo: independencia económica, soberanía política, justicia social…Se vuelcan en esta páginas sus conferencias de 1941 y 1942 en la que Scalabrini defiende la neutralidad en la guerra interimperialista. Denuncia en otro capítulo el carácter liberal de nuestra constitución y da las pautas básicas para una reforma de la misma (esto se plasmó en la Constitución de 1949, que fue derogada por el golpe de 1955). Ya en 1946 decía Scalabrini “La democracia exclusivamente política será sustituida por una democracia económica en que el hombre promedio de las multitudes será la vara de medir la prosperidad nacional””Debemos afrontar así, no solamente la nacionalización de las empresas extra - nacionales que cumplen servicios públicos, sino además incluirlas en el amplio plan de democratización de la vida argentina”…. “En lugar de delegados de los grupos financieros, es necesario que la vida de la economía argentina sea regulada por los delegados del pueblo”…Finalmente se manifiesta esperanzado en el gobierno popular de Perón y recuerda lo difícil que fue para hombre como él esa prédica nacional y popular “Todas las publicaciones tradicionales nos vedaron el acceso. Todas las instituciones establecidas negaron el acogimiento a nuestras investigaciones. No hubo mote ni calumnia que no se nos endilgara”…Muy accesible como casi todo lo de Scalabrini y un escrito no muy conocido. Un verdadero luchador por la liberación nacional y un libro de vigencia arrolladora.
Joseph Proudhon - ¿Qué es la propiedad?
¿Qué es la propiedad? Pierre Joseph Proudhon, 2005, Ed, libros de Anarres, 240 págs. ¡Terrible libro! En forma sencilla se destruye en estas páginas el mito de la “eternidad” de la propiedad privada”. Ante la pregunta ¿Qué es la propiedad? Proudhon contesta “Es un robo”…de ahí en adelante fundamenta su posición de manera sencilla y accesible para cualquiera no especialista en ciencias sociales, o economía. El original de esta obra fue escrito cerca de 1840… Proudhon dice que así como se abolió la esclavitud romana, así como se produjo la Revolución Francesa que terminó con el predominio de la nobleza, así también se pude terminar la propiedad privada. Sin embargo dice que los cambios que se fueron produciendo fueron progreso y no revolución… "Cuando un pueblo pasa de la monarquía a la democracia es indudable que hay progreso, porque al multiplicarse el soberano, existen más probabilidades de que la razón prevalezca sobre la voluntad; pero el caso es que no se realiza revolución en el gobierno y que subsiste el mismo principio”. Dice que no hay igualdad ante la ley mientras haya diferencia de fortunas…”Si queréis implantar la igualdad política, abolid la propiedad; si no lo hacéis ¿por qué os quejáis?·...Terrible. De todas formas, sobrevuela sobre el discurso de Proudhon un tono religioso o místico que Marx mencionará para desacreditarlo en un enfrentamiento futuro a raíz de otro libro de Proudhon “Filosofía de la miseria”. Pero Proudhon además criticaba cualquier intento de las “vanguardias” en erigirse como líderes de un nuevo sistema. Terrible libro de un hombre que pensó todo esto en ¡1840! Y un alegato fenomenal de aquellos tiempos y de todos los tiempos contra la religión de la propiedad privada…

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