estás en historiaRevolución industrial
Se conoce con este nombre a la serie de cambios y transformaciones técnicas que afectaron directamente a la producción y el comercio y que se produjeron desde finales del siglo XVIII. Estas modificaciones técnicas tuvieron origen en Inglaterra y luego se extendieron al resto de Europa.
El crecimiento del comercio exterior de los países más avanzados y la demanda de mayor cantidad de productos, llevaron a buscar la forma de aumentar la producción y reducir los tiempos de entrega de las mercaderías. Por ello, se investigaron y lograron una serie de inventos que fueron decisivos en los aspectos económicos posteriores.
Las consecuencias de estos avances técnicos fueron de tanta importancia que modificaron los esquemas demográficos de las sociedades, ya que se pasó de un mundo “rural” en general a un mundo urbano ante la demanda de mano de obra en los talleres de las ciudades. Esto significó el paso de una economía agraria a una industrial. Hubo dos etapas en la Revolución industrial, la primera fue de 1770 a 1780 y la Segunda, alrededor de 1870.

El comercio mundial
Hacia el siglo XVIII el comercio estaba muy desarrollado. Francia e Inglaterra tenían el mayor tráfico comercial de entonces. Los primeros avances técnicos se aplicaron al sector textil. Pero también fueron aplicados a los transportes. Antes de los grandes cambios, la producción textil era artesanal, domiciliaria. Los propios campesinos podían fabricarse sus ropas y calzado ya que recurrir a un taller era sumamente costoso. Pero ante el crecimiento de las poblaciones urbanas y la demanda de ropa, esa producción artesanal resultó escasa y entonces se buscó la forma de aumentar la producción para satisfacer las demandas.
La revolución industrial tuvo lugar en Inglaterra a causa del gran crecimiento de la población, que permitió ocupar más gente en los talleres e industrias y demandó más productos elaborados. También influyo el hecho de que las técnicas agrícolas mejoraran permitiendo ocupar menos mano de obras en los campos y más en las industrias. Hacia el siglo XVIII se aplicaron nuevas técnicas de siembre, como el sistema de rotación de cultivos, variando el tipo de cultivos para evitar que se agotara el suelo. También se mejoraron los arados y los abonos para la tierra. La propiedad de la tierra fue otro factor que trajo como consecuencia el desplazamiento de muchas personas al mundo urbano. Es que anteriormente, hasta el siglo XVII, existían tierras “libres”, que podían ser ocupadas por agricultores pobres. Pero luego, los grandes propietarios de tierras (latifundistas) comenzaron a cercar sus propiedades y expulsar a los ocupantes. También se apropiaron de tierras comunales y provocaron un importante éxodo de gente en busca de trabajo en las ciudades. Los pocos que pudieron pagar un “alquiler” (arrendamiento) permanecían cultivando las tierras, pero no eran sus propietarios.
El vapor comenzó a utilizarse como fuente d energía. Otro factor importante fue la existencia de un sector que aportara el capital para el desarrollo de la industria. Al incrementarse el desarrollo de las comunicaciones, Inglaterra accedió a nuevos mercados para colocar sus productos.

Los grandes cambios tecnológicos
Como vimos, los primeros avances se dieron en la industria textil, más precisamente en el sector algodonero. Ante el crecimiento de la demanda, se buscaron desarrollar nuevas técnicas para el hilado y el tejido, que hasta el siglo XVII se hacían a mano. A la gran demanda interna se le sumó la externa, debido a la gran cantidad de colonias que Inglaterra poseía. El desarrollo de la industria textil se vio apoyado por la aplicación de nuevas fuentes de energía que aceleraran la producción y aumentaran el volumen producido. En un comienzo la energía hidráulica fue muy importante, lo que llevo a varias industrias a instalarse en cercanías de los numerosos ríos ingleses. Pero pronto un nuevo invento fue el que hizo dar el gran salto productivo: la máquina de vapor. Uno de los primeros en investigar al respecto fue Thomas Newcomen, quien en 1712 desarrolló una máquina para extraer el agua de las minas de carbón. Pero sería James Watt, en 1769, quien creó la primera máquina de vapor, a partir del invento de Newcomen. Esta máquina tuvo aplicaciones en la producción textil y más tarde en el ferrocarril. El primer ferrocarril data de 1825 y estuvo destinado a unir a las poblaciones extractoras de carbón, como fueron Stockton y Darlington. La primera locomotora debe su invención a George Stephenson. La máquina de vapor reemplazaba de esta manera la antigua tracción a sangre que hacía rodar los vagones por los rieles. Ya para ese entonces la fundición
reemplazo del viejo carbón vegetal. El ferrocarril tuvo su nacimiento a consecuencia del desarrollo industrial, pero a partir de entonces se convirtió en motor del desarrollo de otros puntos geográficos y un impulsor del crecimiento comercial y de las comunicaciones. Además, a partir del incremento de las vías férreas y de las locomotoras, la producción de hierro se intensificó.
Pero sin lugar a dudas uno de los mayores cambios sociales y económicos fue la aparición de las fábricas, en los centros urbanos, en reemplazo de los pequeños talleres. La creciente demanda de productos provocó un traslado de gran cantidad de población rural al mundo urbano en busca de un trabajo. El agricultor o el artesano se transformaron en obreros asalariados (en pésimas condiciones de vida y de trabajo). La sociedad se estaba transformando rápidamente. De aquel antiguo artesano que producía en pequeña escala y ponía sus propios tiempos, se pasó al obrero que trabajaba en horarios extremos (hasta 18 horas por día) al ritmo que el patrón le marcaba. Además, los obreros debían residir cerca de sus trabajos y lo hacían en barrios muy pobres o incluso en las propias fábricas al lado de las máquinas. A esto se agregó la explotación infantil.
Los capitalistas se convirtieron en empresarios o patrones. Esto terminó de consolidar el sistema capitalista como el predominante en todo el mundo.