Entrevista a Ana Maria Troncoso y Mariela Flores Torres
¿Cómo se produce su acercamiento a la historia?
AMT: Es una historia muy larga.
Hay tiempo
AMT: Si. Yo era siempre uno de los promedios más altos que había en la escuela.
¿Eras la que se sentaba adelante?
AMT: No era la abanderada, no era el mejor promedio. Justamente porque tenía esos altibajos. Me enojaba a veces con los profesores, no me gustaba algo y le entregaba la hoja en blanco, venía el director después a pedirme por favor que complete las cosas… No, no era esa, pero si, tenía notas muy buenas. Pero soy bachiller en letras, así que yo elegí la orientación ya pensando en esas cosas. Y tuvimos excelentes profesores en letras. Me gustaba mucho la literatura en ese tiempo y la historia no, no me gustó desde el principio. Empecé estudiándola y yo trataba de cumplir con las materias, pero entendí de qué estábamos hablando, más o menos a mediados de tercer año. Ahora que soy profesora, yo me doy cuenta que los alumnos realmente hacen un proceso también. Bastante largo para poder comprender, que no es lo mismo que poder decir lo que dicen las fotocopias o lo que explican los profesores sino de comprender, qué es la historia y para qué se estudia, yo creo que eso se produce alrededor del tercer año. Y sobre todo cómo se construye la historia, que eso es lo que me di cuenta alrededor de tercer año. Y también me tocó vivir acá un proceso bastante diferente a lo que se vive habitualmente, porque fue la época de la vuelta a la democracia, de volver a hacer los centros de estudiantes, y de los concursos de los profesores porque no se habían hecho, así que todos teníamos cosas bastante novedosas en ese tiempo y era difícil formarse una idea de qué es la historia.
¿Y al avanzar en la carrera ya optaste por una especialidad?
AMT: No. Me parecía, exceptuando Oriente…
Cualquier otro período te venía bien…
AMT: Si, si.
¿Vos considerabas que manejabas mejor un determinado tema?
AMT: ¿Cuándo fui alumna? No. En nada.
¿Y después, cuando te graduaste?
AMT: No, tampoco. Si, me gustaba más, la historia europea, pero como una cuestión de gusto, digamos, no como que yo me sintiera más capaz. O que era lo que yo quería hacer. También me gustaban mucho las americanas. No las argentinas, sino las americanas. No la de la antigüedad. No me gustaba lo que se llama prehistoria, que no se llama más prehistoria, ni lo de la antigüedad. Me parece que si, que fui recortando un poco con el tiempo. Tampoco, cuando salí, me creía capaz de investigar, yo. Pero pudo haber sido una generación de historiadores. Claro, ahora se hace mucho más hincapié en la formación del historiador investigador, pero en esos años, no.
Estaba más reforzada la parte docente…
AMT: Si, mucho más. Se hacía mucho más hincapié en que íbamos a ser profesores. Y profesores repetidores, como lo que se acostumbraba hasta ese momento. Mientras que había otro grupo que estaba proponiendo otra cosa. Digamos que yo soy de una generación de transición y así seré por eso, seguramente.
¿Vos Mariela, tu acercamiento a la Historia?
MFT: Resulta que a mí me tocó hacer el secundario en los 90 y eso me marcó a fuego a mi como a toda la generación nuestra. Me parece que es tremendo que hayamos estudiado durante los 90. A mí en particular me sucedió que no tenía clases, casi, porque la mayoría de mis docentes siempre estaban de paro, de huelga. Y eso generó una especie de solidaridad, lejos de la alegría que nos causaba llegar a la escuela y que nos dijeran “hora libre, no hay clases, vuélvanse”, con el tiempo nos empezó a parecer medio ch*t*. Eso a las claras mostraba lo que era el desfinanciamiento del sistema educativo y después eso se cruzó con otras cosas de mi historia personal, como por ejemplo que me tuvieran que sacar veinte muelas, entonces yo ahí me desayuné que se había desfinanciado la salud porque no había tratamiento de conducto, para que me cuiden todas las muelas y qué sé yo. Todo eso hizo que yo me pusiera a pensar un poco más críticamente, si es que existe el concepto crítico para cuando unos es adolescente pero dije “¿epa, qué está pasando acá?, ¿por dónde va la cosa, qué pasa, qué onda?”. Y ahí me vinculé mucho al movimiento heavie - punk de la zona, con una búsqueda de rebeldía, crítica, y demás y ahí me empezó a gustar el tratar de analizar la política y la sociedad, pero desde ahí, desde la rebeldía, no tan punk como para escupir a todos, pero…
Pero en la onda…
MFT: Pero en la onda, si. Y me gustaba leer mucho. Mi tío Beno tiene gran parte de la responsabilidad de que me gustara leer cosas atípicas para la edad, como por ejemplo Nietzsche, porque él me hizo leer “El anticristo”. Yo por supuesto no entendí una goma cuando lo leí, pero ya el título me parecía re seductor, entonces lo intenté. Y me parecía re bueno lo que decía aunque no lo entendía u cada vez que lo vuelvo a leer entiendo cosas distintas. Pero ahí, todas mis lealtades estaban con la filosofía, en esa época. Y después yo intenté ser más práctica, cuando terminé el secundario. Intenté ser más práctica y pensé en una carrera que me permitiera estar bien y dije “yo voy a hacer la guita del mundo: voy a estudiar bioquímica”. Por supuesto que no pudo ser…
Matemáticas…
MFT: Claro, mi cabeza no daba para esas cosas además del sueldo de mis pobres abuelos y mi madre. Entonces me dijeron “mirá que interesante la universidad que hay acá”. En la universidad no estaba Filosofía, estaba Letras, pero detestaba todo lo que es gramática y mi formación había sido en Turismo. Entonces dije: “bueno, vamos con Historia”. Por supuesto que al principio no entendía nada. Yo coincido con lo que dice Ana María porque palabras como neoliberalismo para mí era como que me estuvieras puteando en chino básico. Y si fue una ventaja fuertísima en mi formación, (que todavía continúa por supuesto, en mi formación) los compañeros que tuve. Porque gracias a mis compañeros, que hacíamos todo lo que podíamos, pude empezar a entender la historia y a quererla, querer saber más. Analizarla, criticarla, y tratar de comprenderla y tratar de difundirla. Y así me acerqué a la Historia: primero gracias a mi historia, curiosamente y después gracias a mi tío y después gracias a Menem… (Risas).
¿Ya cuando empezaste a estudiar viste cuál era el aspecto histórico que más te interesaba o en el secundario?
MFT: No, como ya te digo. En el secundario no sabía que mis horizontes estarían vinculados a la historia….
Pero a casi todos nos ha atrapado la parte de Egipto, las momias, todo eso…
MFT: Ah…si. No, a mi en particular no porque además creo que
nunca tuve el mismo profesor de historia por dos meses seguidos, por la situación esa que te describía. Y vimos más que nada historia argentina y me llevaba bastante de los pelos con mis profesores de historia. Así que mientras fui estudiante del secundario, no, no tuve un área de historia que me interesara mucho. Si entender la realidad. Con el tema este del punk y del heavy metal. Después, cuando empecé la carrera, sentía que: primero no entendía nada y después todo me gustaba. Todo me convencía. Yo decía “pero que estúpida, todo me convence. Me gusta la historia americana, me gusta la historia contemporánea, me gusta lo que me dice Magoya, me gusta lo que me dice aquél”. Estaba menos crítica que… Pero no. Resultaba que estaba queriendo mucho lo que estaba haciendo, yo no me daba cuenta de cuanto lo quería. Hasta que después ya dije, más o menos en el cuarto año que a uno se le llena el trasero de preguntas con “¿sobre qué va a ser mi
tesis?”, porque durante formación mí, que fue en el año 99 con el nuevo plan, había una preocupación por la formación docente como salida laboral sobre todo, pero hacían un poco más ahínco algunas docentes en la investigación. Había más fuerza en la tesis. Las preguntas que nos hacíamos nosotros eran más acerca de nuestro tema de tesis y por más que al final no la hiciéramos, pero siempre decíamos “a ver ¿en que nos gustaría hacer la
tesis?”. Con esas preguntas yo decía “¿por dónde puedo empezar?” y dije “voy a empezar por donde menos sé”. Y me di cuenta de lo que yo menos sabía: era de Medio Oriente. Era completamente analfabeta de todo lo que es Oriente. En la Antigüedad no tanto, pero en la actualidad. Yo decía “siempre que prendo la tele están reventando palestinos o… ¿y por qué pasa eso?”. Entonces dije “voy a empezar por donde soy más analfabeta”. Y así me fui interesando cada vez más por lo que es la historia de Asia y de Medio Oriente y ahí estoy hasta el día de hoy.
¿Tienen algún reproche que hacerle a la formación que han tenido?
AMT: Yo pienso que en mi caso, como estudié el secundario en el proceso y llegué acá justo en ese tiempo tan convulsionado, a que yo vine con la idea de que la historia era una historia clausurada. , es decir, un relato que ya estaba hecho, que estaba terminado y yo me lo tenía que aprender. Y durante un tiempo, también estudiamos así: como historia clausurada. Pero hubo otros profesores que no. Vinieron a problematizar la cuestión. Yo no lo entendía enseguida, pero cuando lo entendí fue maravilloso, es todo un universo abierto. Pensá que me dijeron “modo de producción” en tercer año de la facultad. La ventaja que tienen todos ustedes, que empezaron después, es que ya (las cosas) el camino estaba abierto y desde un principio les están hablando en otros códigos, con otro vocabulario, que no pasó con nosotros. Después vino un cambio de plan de estudios también. Yo estudié con un plan de estudios viejo. Por ahí un plan determina muchísimo la formación. Seguíamos insistiendo, (si yo reviso mi historia, mi biografía), con una historia clausurada. Era un relato que ya existía, y que yo me lo tenía que aprender. Y esa era la forma de estudiar las fotocopias, no libros, fotocopias. Yo me las tenía que saber y decir. Y bueno, yo podía establecer relaciones ente las fotocopias, pero no más que eso. Yo no podía hacer historia, así que pasó un tiempo largo hasta que yo me deshice de esa idea de historia clausurada y pude pensarme a mi misma como también hacedora de historia. que es una diferencia muy grande con la generación estudiantes posteriores, que inmediatamente les dicen: “ustedes van a ser historiadores, o sea, van a hacer historia”.
Marcando esa diferencia se puede hablar de una generación que ha sido mas orientada hacia la docencia y otra hacia la investigación… (escuchar)
AMT:
Si, si, si. En ese tiempo, la profesora que empezó a hablar de investigación y a hacer investigación desde acá, fue Susana López. Fue la primera y realmente fue una pionera. Y realmente no todos entendíamos bien a qué nos estaba llamando ella. Y tenía razón. Y sí, después yo veo que hay un vuelco mucho mayor de los historiadores que se forman hacia la investigación que hacia la docencia lo cual no es tan bueno tampoco. Enseñar historia es un oficio sumamente difícil. porque es enseñar el pasado, enseñar una interpretación del pasado. Es un oficio dificilísimo. Está siempre el recurso de enseñármelo como me lo habían enseñado a mí, ¿no?: “agarramos un manual y el chico dice lo del manual”o el alumno de la universidad dice lo que dicen las fotocopias. Pero enseñar historia no es eso, y enseñar a formar historiadores tampoco es eso así que yo pienso que si, que se debía buscar nuevas estrategias para hacer las dos cosas: formar historiadores que hagan historia, pero formar historiadores que también sepan enseñar y difundir la historia, que también tiene sus estrategias.
Y vos Mariela, ¿tenés lugar para enseñar e investigar a la vez? (fragmento2)
MFT: Hago lo que puedo. Me encantaría que el perfil del docente de historia sea un perfil de un docente investigador, de manera que nos enseñen a hacer malabarismos con las dos cosas y que eso no implique el costo humano que implica. Creo que se puede proyectar el perfil de un docente investigador y construir, por supuesto desde la crítica acerca del perfil que tenemos ahora y a las posibilidades. De lo que siempre se trata es de expandir las posibilidades, pero bueno…hay que discutir el cómo. Y ahora estamos en un proceso de discusión del plan de estudios y me parece que es un momento oportuno para hacerlo, pero sin dudas que es difícil hacer docencia y hacer investigación. Es difícil porque cuesta quitarle calidad a una cosa para poder darle a la otra y es difícil hacer malabarismos para que las dos la tengan. Pero quizás formando equipos, equipos de trabajo, organizándose…hay muchas formas de discutir. El cómo es para discutirlo, pero hay que partir del convencimiento de si queremos un perfil de docente investigador o queremos un perfil docente o queremos un perfil de investigación. son tres cosas distintas. Si hay algún reproche o algo a mi formación… (…) yo siempre tengo muchas críticas, pero críticas positivas. yo cuando empecé en el 99, nos juntaron a todos los que empezamos en el 99 con los que estaban haciendo el CBC en el 98, el último CBC que tuvo la carrera. Y ahí yo ya me sentí en desventaja, pero no en desventaja de que los otros sabían más que yo. Sino porque habían algunas herramientas que se habían trabajado en el CBC que yo no había obtenido y dado que mi secundario había sido muy rudimentario. Yo sentía mucha diferencia. Entonces, esa fue la primer crítica para el modelo, para el plan: que hayan sacado el CBC. En el CBC había taller de escritura, te enseñaban como leer, un montón de cosas que a mi no me las habían enseñado y que no las había podido obtener entonces ahí ya me sentía mal, me costó un montón. Después en la carrera tuve muchos vacíos porque iban inaugurando las materias con nosotros, éramos del plan nuevo. Entonces iban inaugurando materias con nosotros y eso hacía que (por más que existías la mejor voluntad de los docentes a cargo) a veces pasaban cosas de imprevisto. Como por ejemplo, el caso que más a mi me afectó fue el Taller de tesis. El taller de Seminario de Tesis es fundamental para lo que es tu formación de licenciado. Resulta que se habían designado cuatro docentes. En su momento (en el año 2003) eran Susana López, Mónica Gatica, Bruno Sancci y Julio Vezub. Y lo que tiene es que en vez de resolverse rencillas intestinas entre ellos, no. Las resolvían, así, públicamente creando dos espacios para el dictado del seminario, haciendo que el estudiante tuviera que rendir en los dos. Entonces si el seminario tenía destinadas 6 horas semanales, entonces las 3 horas del martes dictaba un grupo de cátedra y en las 3 horas del jueves dictaba el otro grupo de la cátedra y cada uno exigía. Y como competían entre ellos por tratar de dar una buena formación el damnificado terminaba siendo el alumno. Entonces ahí con mis compañeros, que siempre fueron una masa por suerte (nosotros podíamos recontra mil pelearnos entre nosotros, estaba perfecto y discutíamos todo) entonces resolvimos que no. Que no íbamos a hacerle el caldo a ellos y a sus rencillas. Que ellos se pusieran de acuerdo y que delinearan un cronograma de actividades entre ellos, que sean coherentes, con una entrega. Y bueno, así pudimos zafar con ese seminario, pero ese seminario que se inauguró con nosotros, para mi no obtuve tanto de los docentes como sí de mis compañeros, de la discusión con mis compañeros. Y bueno y lo que siempre me parece un poco discutible es que los problemas políticos sean llevados al aula, a la cátedra. Yo no digo que no tiene que haber política en la universidad. Yo digo que tiene que haber política en los espacios donde está abierta la discusión y donde uno pude posicionarse políticamente sin hacerle pagar eso, por ejemplo, al estudiante. Entonces: hay docentes que logran eso. Ahí, en ese momento, no lo lograron y yo salí damnificada. Eso es lo único que podría decir. Después obtuve muchas satisfacciones: tuve docentes que siempre querían lo mejor, tuve compañeros geniales, la verdad, hasta el día de hoy. Y siguen en el mismo proyecto. Tienen el mismo proyecto como docentes, tienen el mismo proyecto como compañeros, tienen el mismo proyecto como estudiantes.
Pasado - por venir ¿Cómo nació pasado por venir?
AMT: Es difícil, porque es una idea bastante colectiva, pero notamos que había mucha gente que producía, que hacía trabajos, sobre todo los trabajos que hacíamos para los seminarios de postgrado y los trabajos finales que hacen los alumnos avanzados para las cátedras (ya sea para integración o para dar final) que circulaban entre muy pocas personas, que quedaban entre quien los corregía y el que los hizo y algún amigo que ayudó, nada más y no circulaban (…) y que eran trabajos muy buenos, dignos d divulgación. Y asociado a eso también veíamos que faltaba un espacio, crear un espacio para que, justamente, esos trabajos se divulgaran. Que en el departamento de Historia se hacían cosas, y que la comunidad permanecía totalmente ajena a eso. No había forma de producir un contacto, entonces había que crear ese espacio. Luego se sumaron también los alumnos. Eso surgió entre los que hacíamos postgrados, afuera. Y bueno, empezó a crecer la idea, empezamos a juntar trabajos y en los pasillos, se puede decir que surgió. Y en el Departamento. Pero básicamente es esa idea: difundir lo que hacemos que nos parece valioso y que nos parecía digno de que sea mostrado. Incluso que sea criticado, pero que no quedara…porque después se archivaban esos trabajos, ni siquiera entraban a la biblioteca. Ni siquiera entraban como trabajos inéditos y no los conocía nadie más. Y a veces eran trabajos de investigación, otras veces eran trabajos de indagación bibliográfica. Eran trabajos que formulaban preguntas nuevas, es decir: cosas muy interesantes de muy pequeña circulación.
¿Cómo se empezó a armar el primer número de Pasado por venir?
MFT: Un poco lo que decía recién Ana María es la síntesis del cómo nace. Porque había muchos trabajos metidos en las casas de cada uno y siempre cuando uno se cruzaba con otro en el pasillo decía “yo estoy haciendo un trabajo para tal seminario”, “yo estoy haciendo un trabajo para tal otro”. “a mi me fue re bien en un trabajo que presenté en tal lugar” y bueno, circulaban. Los leíamos entre nosotros y la idea era poder compendiarlo y ponerlo en circulación. Y de ahí se fue cristalizando en un proyecto editorial y cuando conseguimos el papel, gratis, lo único que teníamos que conseguir era la impresión de eso. Cuando empezamos a darle un perfil más concreto ya tener el papel nos hizo tener muchas esperanzas y expectativas, entonces ya. Ahí, empezamos a buscar trabajos que sean valorados en algunos de esos contextos. Y teníamos de repente como 17 trabajos y todas las expectativas del papel… (…) Así que después lo empezamos a gestionar con las imprentas oficiales para ver si dándoles todo servido en bandeja ellos ponían en funcionamiento sus máquinas. Nos dijeron que si. La gestión duró como ocho meses, entre la buena voluntad de los que trabajaban allí en ese momento y nosotros que íbamos a cada rato a Rawson a ver qué pasaba porque ellos tenían un montón de trabajo. Era el año 2004, 2005, había recién asumido la gestión Das Neves. Estaban sacando cosas impresas a rolete, sobre todo los boletines oficiales entonces siempre costaba que pudieran concretar la impresión de la Pasado Por Venir. Hasta que un día nos llaman y nos dicen: “ya están los ejemplares”. Habían pasado como dos años y no lo podíamos creer. Fuimos como pudimos. Yo me acuerdo que en ese momento la llamé a Lita porque Ana María estaba en la meseta y Liliana me parece que estaba en Tandil, o uno de esos lugares y estaba Lita nada más. Entonces yo le dije a Lita: “Lita, dejá lo que estás haciendo y lleváme a Rawson ya, porque está la Pasado Por Venir”. “¿Qué?” dijo…y nos fuimos… Y cuando salían esos paquetitos de cinco, salían varios paquetitos de cinco y yo casi me ponía a llorar. Fue relindo, toda la cocina de la Pasado por venir número uno fue hermoso. Hubo momentos menos felices que otros, pero también de esos momentos aprendimos. Y la búsqueda del artista que colaborar hachón su obra de arte, la selección de cuáles iban a ser los dibujos. Terminaron siendo grabados de Pandolfo. Después es leer. Hasta leíamos con amor los trabajos que tenían (todos tenemos) ese defecto de escribir como nos sale y después empezar a limpiar la escritura. Entonces ahí estábamos aprendiendo lo que es el trabajo de edición de un impreso escrito. Porque una cosa es la edición de material digital y otra es la edición del impreso y como nosotros apostábamos al impreso, sobre todo, entonces había que corregir todo. Buscar que haya un criterio uniforme de formas de citar. Todos habían citado como se les había antojado en el momento que hicieron el trabajo, por supuesto. Nosotros teníamos citas de lo más insólitas. Fue muy lindo.
¿Se trabajaba en la Universidad o en las casas particulares?
MFT: Siempre nos juntábamos en la casa de Ana.
AMT: De la número uno hay dos cosas importantes: una es el nombre y otra son las secciones. Como nosotros juntamos los trabajos de quienes nos habían acercado y no habían recomendado y los nuestros propios, se dio una diversidad temática bastante importante. Entonces llegó el momento de organizar la revista y es ahí que nosotros planteamos agruparlas en secciones y a ver que nos decían los trabajos acerca de qué secciones se conformarían, es decir que los trabajos organizaron en realidad. Y es allí que nosotros teníamos algunos de Patagonia, unos de historia en general, unos muy contemporáneos (tipo ensayos), y algunos sobre educación y didáctica. Entonces eso fue lo que nos dictó las cuatro secciones de la revista. Y es así que la revista abarca todas las producciones acerca de historia que se hagan en el Departamento. Es decir que no están limitadas ni en el tiempo ni en el espacio. Si privilegia: obviamente la primera es Patagonia, por eso mismo de que las producciones que se hacen acá mayormente se refieren al contexto Patagonia, pero eso no quiere decir que omitimos o dejamos de lado otras producciones que se refieren a otras áreas de interés de los historiadores y que es importante que tengan su lugar, ya sea cualquier área de la historia que les ocupe y que les interese. Y como decía antes, en la entrevista anterior, es muy importante la cuestión de la educación respecto a la Historia. Ya sea la historia escolar o la historia universitaria: ¿cómo se enseña?, ¿qué se enseña? y en qué contexto se enseña la Historia, es muy importante para su difusión y para la circulación que tiene la historia dentro de la comunidad. Y la otra cuestión es el nombre de la revista, que fue algo costoso y debatido y lo hicimos entre las tres, en una casa (Liliana, Mariela y yo). Jugamos con muchos títulos.
¿Se pueden saber los títulos que quedaron afuera?
AMT: No me acuerdo, pero había uno que a mi me gustaba mucho. Se refería al búho de Minerva (pero ya había sido utilizado) porque mira hacia atrás. Si nos pusimos de acuerdo en que queríamos que evoque aplazado (el título) porque la historia se ocupa de eso, del pasado, pero no de un pasado clausurado como un pasado cerrado, sino otro pasado. Y ahí es que empezamos a jugar mucho con las palabras, con pasado futuro, o el pasado en el presente, y bueno, tenía que ser un título y el juego de palabras terminó en pasado por venir, que quiere decir muchas cosas a la vez. Pero que es siempre un pasado convocado para volver a pensarlo, para volver a discutirlo e interpretarlo y que es lícito y es necesario que los historiadores vuelvan a llamar al pasado y lo vuelvan a leer, lo vuelvan a pensar y lo pongan otra vez en discusión para que esté en el presente y con eso se construye el porvenir.
¿Cómo encararon con ese primer número la difusión de la revista?
MFT: Como la revista tiene por política el autofinanciamiento y la autogestión, es siempre muy a pulmón todo y contamos con muchas voluntades en el trabajo de difusión. Hay como dos grandes ejes, o tres: uno es la venta a partir de todos los escritores y colaboradores (que siempre contamos con los familiares y los primos y los tíos y los amigos que como publica tal persona seguro la compran). Después contamos con el público lector específico de la carrera, que siempre está esperando que salga o pregunta por la Pasado por venir para empezar a comprar (entre los cuales estás vos incluido). (…) Entonces la venta y la difusión primera, primordial es esa. Después está venta alojada en los distintos locales de la región, como las librerías, en Trelew, Madryn, la cordillera y demás. Ahí el número sale un poco más caro por los intereses que tienen que cobrar…no se llama intereses pero no me acuerdo
Una comisión…
MFT: Esas son las dos formas de venta y de difusión de la revista acá. Y después hay otra, que es una política de canje y de intercambio, donde no obtenemos dinero entonces tenemos que ser muy cuidadosos con los ejemplares que salen porque producimos un intercambio con libros o revistas de otras universidades. Y así la Pasado por venir, por la política de canje a llegado a la universidad de Tucumán, a la universidad de cuyo, a la universidad de Quilmas, a Tandil, a Buenos aires, a la UBA Gino Germani, a la universidad de Rosario y en muchas universidades e institutos nacionales. Ha llegado a lugares más lejanos, como Chile y Brasil y eso ayuda en lo que es la difusión en la política de canje: difundimos a cambio de que nos difundan. Entonces así se va incrementando la biblioteca del Instituto y del Departamento gracias al canje posibilitado por medio de la Pasado Por Venir. Y nosotros obtenemos que se conozca en otros lugares. Y la cuarta forma o pata para llegar a la difusión es que está indexada en los canales de evaluación científica, como Latin Index, Cielo y demás. Cuando hacemos el trámite por el ISSN, ellos inmediatamente la indexan y así se conoce la revista Ahora estamos tratando de trabajar en la construcción de una página para la revista, para que podamos tener más difusión todavía. Tenemos un encargado de ese papel que es Gastón Olivera que lo está dejando re lindo, que trabaja con mucha energía. Y después contamos con el apoyo de colaboradores como vos y tantos otros. Pero todo esto de lo que es la difusión, llevar la revista a otros lados, no fueron cosas que hayamos tenido planeadas. Nosotros queríamos publicar, nosotros queríamos poner en circulación lo que habíamos escrito y discutir. Y de repente se fueron abriendo todos estos horizontes, fuimos aprendiendo en la marcha y así todos los años hay algo nuevo. Vos siempre tenés algún librero amigo en algún lado y nos tirás el dato y allá vamos y cosas así. Ana aprovecha los viajes que hace al interior y cada tanto logra que alguien se ponga la camiseta a la pasada y lleve la revista y así se va expandiendo. Está bueno.
¿De qué cantidad de ejemplares fue la primera tirada, del primer número?
AMT: Cuatrocientos.
¿Y el segundo?
AMT: (…) La venta de la número 1 nos permitió pagar 260 ejemplares en la imprenta de la biblioteca Agustín Álvarez. Y con la venta de esos ejemplares (porque de la número 2 casi no nos quedan ejemplares impresos, nos quedan muy poquitos que los dejamos nada más para cuando hay una presentación de la revista) financiamos la número 3. Y de la número 3, (como nos habían escaseado de la número 2) hicimos 300 ejemplares y nos parece que es el número más equilibrado para el mercado tan pequeño que tenemos. Así que 300 ejemplares es un número que nosotros podemos manejar, vendiendo así cara a cara y con las librerías. La otra cuestión que hemos estado viendo es que podemos participar de todos los encuentros y eventos que se producen relacionados con la historia a nivel regional o más allá, porque eso si nos permitiría mostrar la revista mucho más lejos y que la lleven docentes o investigadores a otros lugares y la conozcan. Porque eso genera no solo la cuestión de poder venderlo los ejemplares que tenemos, para lo próxima revista, sino que también que se conozcan las producciones que hay acá y en otros lugares y también la revista genera un interés para publicar de gente que viene de lugares muy lejanos. Ahora hay contribuciones de gente de río Negro, de Buenos Aires, de Tandil, en fin la revista se ha ampliado en la convocatoria (no solo en su difusión).
¿Ustedes creen que el perfil de la revista es más académico o fue cambiando con el correr de los números?
MFT: La política inicial es la de que no quede reducida a lo exclusivamente académico, pero la historia como disciplina es una disciplina académica entonces hay algunas cuestiones de rigor que la vinculan a un lenguaje que por ahí no es un lenguaje amplio. Si es política de la revista tratar de hacer que ese lenguaje que de por si tiene que ser académico para cumplir con algunos rigores, que sea un poco más llano, que trate de ser más explícito. Todos tenemos un estilo de escritura y en ese estilo de escritura, nosotros como política de la revista tratamos de no intervenir. Hay estilos que son más claros, hay estilos que los son menos, pero la revista trata de intervenir de la manera que no sea un manoseo, en tratar de proponerle a todos los escritores que traten de ser más explícitos para poder lograr un sector más allá del público universitario, un lector en la sociedad, por ejemplo: mi abuela. Mi abuela leyó el artículo de ALUAR y dijo: “ay, que hijos p*ta, que bárbaro, está rebueno este artículo”. Entonces, para mí es mucho más valioso. No estoy desmereciendo al público con el que siempre contamos, que es el de la universidad, los docentes, pero para mí, que lo lea mi abuela y que además le guste y que además discuta con eso, es como que me siento que la vida ya nada me debe. Así que hay cosas que van y vienen todo el tiempo. No queremos abandonar dos cosas: primero el ser amplios, el no estar reducido a la universidad, no lo queremos abandonar y hacemos todo lo posible por tratar de cumplir con ese lector, pero también ser fiel a lo académico de por si. Y después, no queremos dejar de que publiquen los estudiantes. La política de la revista es que siempre publiquen los estudiantes. Es la única revista que conocemos con esa característica. No sabíamos que éramos l única, lo supimos con el tiempo, está buenísimo. No por ser la única, no me importa. Está buenísimo porque los estudiantes escriben. Siempre tienen expectativa de que pueden llegar a publicar y empezar con ello su carrera, sus puntitos en distintos lugares. Si van a hacer una carrera académica, les va a servir para el CONICET o para lo que fuere. Si van a hacer carrera docente, les va a servir para sumar puntos en Junta de Clasificación. Siempre está bueno poder publicar. Más allá de los puntos que obtengas en los distintos lugares o rankings de evaluación lo que está bueno es que vos puedas publicar para poder seguir la conversación. Eso está bueno. Esta bueno que pueda escribir ya siendo estudiante. Así que esas dos cosas son políticas fuertes.
¿Cuál es la periodicidad que a la que apuntaron con la revista?
AMT: Es anual.
Hubo dos números que salieron bastante seguidos.
AMT: Claro, uno salió a principios de año y otro a fin porque también queríamos aprovechar el evento de las Jornadas que se hicieron acá en Trelew, así que a fin de año lo tuvimos listo, pero con mucho esfuerzo. Llevada un trámite bastante complejo cada artículo. Tiene que pasar por referatos externos. Además de las correcciones y eso se hace bastante largo y somos solamente tres para administrar todas esas cuestiones y son diez, doce artículos así que lleva su tiempo, digamos. Esa es la impronta, exigiéndonos a nosotros mismos para llegar al evento de las Jornadas de Trelew, pero esta otra que estamos haciendo, la estamos haciendo más tranquilas y para hacer todos los pasos y darle tiempo a todo. Y algo importante con respecto a la pregunta que estabas haciendo antes, como dijimos que es que una de nuestras intenciones era que la Pasado por venir estuviera en las bibliotecas de los secundarios y polimodales de la provincia, cosa que no hemos logrado. La ofrecimos varias veces al ministerio de educación a un precio promocional, es decir casi solamente para rescatar el costo y poder pagar la revista que sigue, y de ninguna manera fue aceptado. En un caso eran 100 ejemplares a 1.000 pesos y por razones presupuestarias en el ministerio de educación nos dijeron que no nos podían comprar la revista. . Y es una pena porque hay artículos muy interesantes, pero en especial los destinados a Patagonia, que son muy interesantes para que los docentes (sobre todo los que no son de acá, que vienen a trabajar a Chubut) pudieran usar en el aula. E incluso hay artículos que están escritos de manera que son accesibles, hasta para alumnos de secundaria. Independientemente de que la problemática que trabajan sea difícil, están escritos de manera que sean accesibles incluso para los alumnos y que podrían ser muy útiles en vez de los manuales. Sin embargo eso es algo que tenemos pendiente. Nosotros no hemos podido llegar con la revista a las escuelas como nosotros hubiéramos querido.
¿No siguen intentando más o si?
MFT: Hicimos mucho intentos desde el año 2004 y la última vez que fuimos al Ministerio de Educación fue el año pasado. Y eso no quiere decir que porque haya silo la última vez el año pasado vamos a dejar de intentarlo. No. Siempre vamos a volver Porque, en todo caso, que haya ahora, en días, una Pasado por venir número 4 nos da otra trayectoria como para seguir insistiendo.
AMT: De todas maneras, si podemos hacer el pasadoporvenir.com, la página, los docentes van a tener acceso a la número 2, por lo menos, que está agotada. Por eso los artículos se van a subir completos a la página por medio de internet. Pero no era la idea. La idea era que estuvieran en las bibliotecas y entrar a las aulas.
La número 4 ¿cómo está hoy?
MFT: La número 4…No es que nosotras acabamos con una revista y empezamos con la otra, sino que siempre están en simultáneo el número que está en vigencia y el que esta por venir. Eso quiere decir que en este momento estamos trabajando en simultáneo la número 4 y la número 5 proyectándola. Así que nunca descansamos, digamos. Después, me animaría a decir que por lo general la cantidad de artículos por revista va entre 10 y 12, porque son los seleccionados. Los que pasan por comité interno y por referato externo y con las correcciones y demás, pero siempre recibimos muchos más. y en este caso en particular tenemos la cuestión de que han llegado más de 25 artículos o 30 y no son todos de acá. Entonces exige mucha lectura, mucho trabajo, y bueno…estamos tratando de ver cuáles dejamos para la 5, cuáles publicamos ahora. Es un trabajo fuerte. Creemos que vamos a poder terminarla para noviembre de este año, pero como no hay una jornada que nos corra, tampoco estamos tan apuradas con eso. Nosotras queremos comprometernos con los colaboradores y con el proyecto. Entonces, si el compromiso con los colaboradores y con el proyecto tuviera que retrasarse de noviembre de este año a marzo del año que viene, no habría problema con eso. Y disfrutamos mucho trabajando con la revista. ¿esa era la pregunta? Vos Ana, ¿querés agregar algo más?
AMT: La convocatoria se hizo en febrero. Más o menos cerró para mayo. Hay mucha gente que se pasa de la fecha. Bueno, igual recibimos los artículos. Son muchos. Así que yo pienso que va a ser en diciembre o marzo que va a estar saliendo la número 4 y van a quedar artículos pendientes de esta misma selección para la número 5…
Para este número 4 ¿también tienen pensado hacer la presentación en la Universidad o algún otro ámbito?
AMT: No, no. Es una producción de la universidad la revista. Es del Departamento de historia y es fruto del trabajo en la universidad, así que me parece que el lugar más adecuado para presentar la revista siempre va a ser ese.
Me refiero a que cuando viene el verano empiezan a hacerse las ferias…
AMT: Además de presentarla en la universidad, por ejemplo ahora la vamos a presentar en el encuentro de escritores de Madryn. A vamos a presentar en el Congreso de Trevelín. La vamos a presentar en las Interescuelas que se van a hacer en Bariloche. Es decir en cada evento en que nosotros podamos inscribir la revista (porque justamente nuestra idea es difundirla) y que circule, así que en cuantos más eventos la podamos presentar, mejor. Allí vamos, a todos estos encuentros que te dije, con los tres números.
MFT: Vamos a hablar un poquito de la número 4, pero lo suficiente. Hay que generar siempre expectativa. Hay que dejarlo picando al lector por venir. Y después, esto es como las manifestaciones, las huelgas. Están haciendo formas creativas de huelga. Nosotras estamos pensando en hacer una forma creativa de presentación de la revista Pasado por venir. Entonces dado que tiene que ver con los artistas y demás estamos pensando en hacer un body painting (risas…). Fuera de broma, hacer por ahí unas power point, e ir proyectando las imágenes de los artistas que ilustran. Y ahora estamos tratando de conversar con el posible artista de la número 4, que no lo podemos decir porque todavía no está cerrado. Es algo que no renunciamos tampoco…queremos difundir lo que hacemos en la universidad y lo que hacen los artistas nuestros en la región. Así que siempre que vamos a un lugar y presentamos la revista, presentamos tanto lo que es escrito como el arte. Y entonces así también se difunden los artistas de la región que tan marginados están. Porque en general el artista no es muy valorado por lo que hace. De hecho en estos momentos hay montón de reuniones en la “Rodolfo Walsh” por la situación del artista. Al artista le dicen “¿vos sabes pintar?, bueno, vení, pintate un mural”. Como si eso no fuera trabajo y es trabajo. Por eso pedimos la colaboración, pero nunca les pedimos una colaboración exclusiva para la Pasado por venir. Por lo general les pedimos que se fije en lo que ya tiene hecho y que nosotras podamos ayudar a difundirlo. Entonces es decisión del artista hacerlo o no. En el caso de la última artista que es ana Rodríguez Ponce, ella hizo dibujos contrazos finos para nuestra revista. Ella tuvo la delicadez (por lo cual nosotros estamos completamente agradecidos) de dibujar exclusivamente para nuestra revista. En cambio, con los otros artistas, ellos tuvieron la generosidad de concedernos a nosotros las fotografías de las cosas que ya tenían hechas. Nos dieron un abanico grande de cosas, nosotras fuimos eligiendo.
Ustedes han tenido oportunidades de ir a otros lugares, congresos ¿cuál piensan que es el nivel (no solo el de ustedes) de nuestra región respecto al resto del país en cuanto a la producción historiográfica?
El viernes pasado (31/7/09) me encontré con Ana María Troncoso y Mariela Flores Torres, dos de las editoras de la revista de historia Pasado por Venir, para una entrevista (la restante es Liliana Pérez). El lugar (lo eligieron ellas) una confitería conocida (no es mi favorita) donde charlamos sobre como fue su aproximación a la Historia y sobre todo, acerca de la revista que editan en Trelew y que ya ha trascendido el ámbito regional. Así que sin hacer un gran gasto (un par de gaseosas y un café) hablamos sobre la Historia, la revista y otras cosas.
En los enlaces podrán escuchar algunos tramos de la entrevista y los agradecimientos de las autoras para la gente que colabora con ellas.
AMT: En primer lugar yo soy de Esquel y me quería ir a estudiar, pero era el año 83. Entonces, mi mamá no me dejaba irme más lejos que Bahía Blanca. Me limitó geográficamente porque ella pensaba que el mundo era muy peligroso para mi y que yo iba a enganchar fácilmente en lo peligroso. Sobre todo por lo político. Ella era muy temerosa. Es decir que el proceso la había afectado bastante. Entonces me quedaba Bahía Blanca, Comodoro Rivadavia, Trelew. Yo quería estudiar literatura, pero en Trelew no estaba la carrera de literatura. Yo tenía unos parientes en Rawson, entonces quería que me venga a Trelew, lo más cerca que pueda, o sea: que me vaya, pero cerquita
y bueno, lo más cercano a la literatura me pareció lo más cercano, la historia.
Entonces me anoté en historia. Es decir: no es como ahora que los chicos tienen
tantas oportunidades, de tantas carreras. No. Yo sospechaba que era por la
cuestión de las humanidades, etcétera y más que nada la literatura y terminó
siendo historia.
¿Te empezó a gustar después?
AMT: No. Como en tercer año entendí de qué se trataba.
¿Tenías buenas notas en Historia en la secundaria?
AMT: A mi me parece que es muy bueno. Comparando con lo que se hace en otros lugares. El mismo proyecto que tiene editorial que tiene vida y sigue. Si lo nuestro fuera más limitado nos hubiéramos agotado en la número 1, hubiera quedado todo publicado. Sin embargo hay una número 2, una número 3 y la diversidad temática que tiene la revista también lo está demostrando. Hay historiadores ocupados indiferentes y muchísimos temas. Y con todas sus carreras ya establecidas. A mí me parece que es muy bueno.
Porque a veces uno se compara…
Nosotros siempre vamos a ser de la Patagonia, siempre vamos a venir del “desierto”, y nos van a decir “¿allá hay una universidad?”……Bueno, si, hay. No. Yo pienso que tanto el nivel de la producción como la cantidad de las producciones hay un buen nivel.
Agradecimientos