Revolución de Mayo
La Revolución de Mayo, al igual que toda la historia argentina, es lugar de polémicas y contradicciones. Según la escuela primaria (al menos la que me tocó a mí) el movimiento revolucionario había estado en manos de gente distinguida, ilustrada. Había sido separatista (es decir para dar forma a un país separado del resto de América), anti española y para instalar el libre comercio (tal el deseo de Mitre). Según esa versión el movimiento había sido muy compacto y homogéneo (sin diferencias internas). Y también según esta versión, las ideas de libertad e independencia habían sido introducidas por los soldados británicos que habían quedado prisioneros cuando vinieron a invadirnos en 1806 y 1807. Pero las dudas y cuestionamientos a esa versión empiezan en cuanto se analizan las cartas, declaraciones y documentos de la época.
Si todo lo anterior fuera absolutamente cierto, ¿qué pasa con esto que les preguntan a los integrantes de la Primera Junta “¿Juráis desempeñar lealmente el cargo y conservar íntegra esta parte de América a nuestro Augusto Soberano el señor Don Fernando Séptimo...?”[1]. “Si”, contestan. Entonces, ¿cómo es eso de que los revolucionarios juraron “conservar” estas tierras para el Rey? A partir de aquí, hay que analizar cuáles fueron las causas y motivos de la Revolución y cuáles eran los programas y facciones enfrentadas.
España y el resto de Europa
Para empezar tenemos que recordar cuál era la situación política y económica en Europa. España no había acompañado el proceso de modernización de Europa. Mientras Inglaterra y Francia lideran el desarrollo económico y político, España se va quedando relegada con respecto a ellas ¿por qué?. La economía Española resultó parasitaria, ya que la fuente de su riqueza (y luego de su derrota) fueron el oro y la plata oportunamente profanados y robados de Sudamérica. Esto hizo que no se buscara el desarrollo de la industria. Políticamente ya en Francia las burguesías habían logrado su lugar en la toma de decisiones del Estado, pero en la España de esa época la nobleza, la Iglesia y el sistema monárquico (con su cohorte parasitaria) retrasaban el desenvolvimiento de las nuevas fuerzas políticas y económicas. La nobleza cerraba las puertas a otros sectores sociales que pretendían su cuota de poder. Se pretendió crear una burguesía desde arriba hacia abajo.
Napoleón invade España
El ejército francés invade España en 1808 y el rey heredero (Fernando VII) queda prisionero. Surgen entonces levantamientos populares. Primero de tono “nacional”, en contra del invasor francés, pero luego se irán transformando en movimientos de contenido “democrático” tendientes a cortar definitivamente el poder de la monarquías y establecer un gobierno con participación popular. Aparecen entonces las Juntas. Es así que lo que primeramente se trató de una revolución nacional, se convierte luego en una revolución democrática. Hay que tener en cuenta que las ideas que se expanden por Europa están emparentadas con los derechos del hombre y la participación popular. El rey heredero, Fernando VII (preso de Napoleón) se ha manifestado claramente a favor de una reforma y en contra de la tradición monárquica. Por eso el pueblo lo ha tomado como referencia y se lucha con él como “jefe” cautivo. La resistencia popular para rechazar al invasor pronto adopta medidas de justicia social, tal como altos impuestos a la gente de capital, confiscaciones, recortes a la Iglesia, etc.
Las Juntas
Con el rey heredero preso, cambia la relación entre España y sus colonias, que son designadas “provincias” de España. Es decir, se las eleva y se las pone en igualdad de condiciones que el propio suelo español. Fernando VII convoca a los pueblos de América a manifestarse en contra de la invasión francesa (de ese modo también se asegura la resistencia a cualquier intento francés de invadir las “provincias” de ultramar). Es así que en América también se organizan Juntas populares, pero no para liberarse de un “invasor” (aquí la cuestión nacional ya no estaba en juego porque los pueblos nativos ya habían sido sometidos, asesinados y explotados y se había producido el mestizaje, digamos que en todo caso eran los “hijos de la violación”). Aquí el objetivo de las Juntas será primordialmente democrático, será un enfrentamiento no de nación contra nación, sino de partido contra partido: es decir las Juntas vendrían a ser una organización popular en contra de la elite. Es una lucha política interna. Una lucha de "partidos" (continuará, último aporte: 06/3/08)

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