Nacionalismo oligárquico (nacionalismo de derecha)
Nacionalismo es un término que ofrece amplias y contradictorias interpretaciones. En Argentina, generalmente, la palabra nacionalismo se asoció a sectores de ultraderecha y a actitudes y acciones reaccionarias, antidemocráticas e impopulares. Y esto se debió a que muchos de quienes se autoproclamaron "nacionalistas" eran todo eso (o peor). Esta interpretación también fue difundida por los sectores "liberales" para ahuyentar cualquier tipo de acción liberadora y soberana de parte de las masas. Es oportuno entonces hacer una aclaración. Existe otro nacionalismo: democrático, popular y mayoritario que busca la liberación respecto de los imperialismos que coartan el desarrollo económico y social de una Nación. Este nacionalismo democrático fue el de los trabajadores argentinos, el de Yrigoyen, Perón, Arturo Jauretche, Raúl Scalabrini Ortiz, Mosconi, Savio, entre otros. Jauretche prefería que se le llamara nacional o nacionales, para diferenciarse de los "nacionalistas" que en realidad eran la expresión de una parte de la elite católica temerosa de las masas. Hubo a lo largo de la historia del siglo veinte, numerosos movimientos de liberación nacional en todo el mundo que buscaron combatir el colonialismo. Hecha esta aclaración, podemos entrar ahora a tratar acerca del nacionalismo oligárquico.
Ya desde su mismo nombre vemos que estamos ante la presencia de una línea de pensamiento y acción de un sector de la oligarquía. Si bien la oligarquía argentina ha sido profundamente extranjerizante, antipopular y antinacional, hubo un sector de ella (el que podríamos llamar empobrecido, que no es lo mismo que ser pobre) que renegaba del liberalismo de sus primos ricos, pero que a la vez desconfiaba de las masas populares y era contraria a la democratización de la sociedad. Tal actitud reaccionaria era un pretensión de retorno al orden colonial hispánico (y en algunos casos una retorno a la Edad Media...)

Orígenes del nacionalismo oligárquico
El nacionalismo oligárquico ya había tenido sus primeras manifestaciones tras la crisis de la Primera Guerra Mundial y en especial como respuesta a la Revolución Rusa de 1917. La inmigración había venido acompañada de las ideas anarquistas, socialistas y comunistas, algo que espantaba a los reaccionarios. Ante esto, y temerosos de la difusión del comunismo, grupos de jóvenes ricos de revólver rápido empezaron a recorrer las calles y las estancias imponiendo el orden a palos. En 1918 surgió la Asociación del Trabajo, una banda de rompehuelgas que se dedicaban a reprimir ilegalmente cualquier acción de protesta obrera. En 1919 se formó la Liga Patriótica (comandada por Manuel Carlés), banda parapolicial que recorrió el país y realizaba actos antiobreros. Esta agrupación tuvo destacada actuación en los crímenes conocidos como Patagonia Trágica (1921-1922). Ya en 1919 grupos de matones integrados por “niños” ricos habían participado de la matanza conocida como Semana Trágica y recorrían los barrios judíos destrozando vidrieras y golpeando inmigrantes. “Las bandas de la canalla patriótica y patronal se lanzaron los días 8 y 9 a atacar los barrios judíos de la capital. ¡Eran liberales, demócratas oligárquicos del Barrio Norte, los mismos que serán antiyrigoyenistas y antiperonistas, los que realizaron el primer pogrom en la vida argentina!”
1.El objetivo fundamental de estas agrupaciones era combatir la organización sindical de los trabajadores, por lo tanto el pretendido "nacionalismo" era una excusa para desarrollar y justificar sus acciones de clase. Cabe aclarar que estas agrupaciones fueron antiyrigoyenistas por la política democrática del caudillo radical y curiosamente militaban dentro de ellas radicales…antipersonalistas.
La masacre de 1921 en Santa Cruz se produjo durante el gobierno radical y a Yrigoyen le cabe la responsabilidad de no haber investigado y castigado a los culpables, más allá de que su política en general fue obrerista. Y a tal punto causaba molestia la política social de Yrigoyen que aquellos grupos de ultraderecha se quejaban de la tolerancia de Yrigoyen con los anarquistas y sindicalistas. El diario La Fronda será uno de los principales adversarios de Yrigoyen, a tal punto que lo bautizaría "El Peludo", porque nunca salía de su modesta casa de la calle Brasil. De modo tal que se puede decir que los grupos “nacionalistas” surgieron como oposición a la sindicalización obrera y luego se consolidaron como oposición a Yrigoyen. El caudillo radical fue más combatido por los nacionalistas que por los anarquistas.
El nacionalismo oligárquico se consolida en el marco de la profunda crisis económica e ideológica de los años 1929/30. Este sector se había espantado de las masas radicales (yrigoyenistas) que habían sido protagonistas de la política argentina desde 1916 y que habían sido representadas por Yrigoyen. Las costumbres "plebeyas" de los radicales, sus manifestaciones callejeras, su contundente presencia en los empleos públicos, la política obrerista de Yrigoyen, la democratización de la política y la redistribución de la renta agraria en favor de los sectores populares, hacían pensar a estos sectores supuestamente nacionalistas que se estaba produciendo un avance del comunismo. Como se verá el "nacionalismo" de este sector en realidad era una reacción ante el avance las masas, o sea que se trata de una manifestación de una clase (terratenientes) en contra de otra (trabajadora).
En 1928 aparece la revista Criterio, cargada de ideas reaccionarias. Fueron sus directores Atilio Dell’ Oro Maini (golpista en 1955 y funcionario de la dictadura llamada “revolución libertadora”), Tomás Casares, Enrique Osés. Desde este espacio se hacía una reivindicación de los gobiernos totalitarios de la época, tal como decía Manuel  Gálvez “Y surgió Benito Mussolini. Por primera vez un gobernante se pronunciaba contra la democracia y el liberalismo político. Al principio roussoniano y anárquico “todos los hombres son iguales”, opuso este otro, que restablecía el sentido de las jerarquías: “cada uno en su puesto”
2. La Iglesia solventaba la edición de esa revista.
La crisis económica de 1929 y 1930 los llevó a pensar que la culpa de todo la tenía la democracia, el voto popular, en vez de darse cuenta que la crisis se debía a la traición constante de la oligarquía y a la falta de una industria argentina fuerte para desarrollar sus posibilidades. Juan Carulla, uno de los principales escritores nacionalistas oligárquicos (miembro de la Liga Republicana), decía del gobierno de Yrigoyen: "bano de pus y cieno"
3.  Este “nacionalista” no dudaba en repudiar la presencia popular del radicalismo en el gobierno diciendo: “Por cualquier motivo irrumpían en las calles centrales nutridas columnas integradas por el personal administrativo, al que se sumaba una hedionda turba reclutada en los aledaños, y durante horas y horas paralizaban toda actividad dedicándose a los peores desmanes y atentados contra la vida y propiedad ajenas. Envalentonados, los caudillos de barrios ya no se contentaban con gozar de una absoluta impunidad para sus delictuosas conductas, sino que empezaron a ir más lejos. Esto es, a organizar las turbas en una abigarrada legión con características de comparsa carnavalesca, de mazorca rosista y de montonera suburbana: el clan radical”4. Contrariamente a lo que suele pensarse, en sus orígenes el nacionalismo oligárquico era sarmientino y antirrosista. Hacia 1929 el diario La Fronda criticaba la política exterior de Yrigoyen, diciendo: “La tiranía enternece al señor Yrigoyen, sobre todo si es centroamericana, es decir, manejada por negritos mediocres y enfermizos que son de su misma raza y de su misma mentalidad”5. Yrigoyen había manifestado su solidaridad con la República Dominicana invadida por Estados Unidos y había recibido una carta del revolucionario nicaragüense Augusto Sandino.  Todo eso horrorizaba a los sectores de derecha. También se ocupaban de la vida privada del presidente radical: “¡Analfabeto de padre y madre! ¡Pobrecito! ¡Cómo no lo habíamos sospechado antes! ¡Que magnífica genealogía para un jefe de república civilizada!”6. A este tipo de bajezas (y otras) debió enfrentarse el líder radical. Como defendían la idea de la elite conductora rechazaban la presencia del pueblo en las calles y por eso veneraban una historia de "grandes hombres". Pero en su desprecio por las masas populares reflejaban su verdadera esencia: su nacionalismo no era la construcción de ideas nacionales, sino el reflejo de las ideas totalitarias extranjeras bautizadas de "nacionalismo" para luchar en contra de la clase obrera. Su pasión por Mussolini luego sería por Hitler. Su ideología se nutría de los reaccionarios europeos, particularmente de los franceses. Leopoldo Lugones fue uno de los intelectuales nacionalistas más conocidos. Recorrió todo el arco ideológico de izquierda a derecha en una búsqueda que derivaría finalmente en el fascismo. El nacionalismo cuestionaba el estado de cosas a la que una parte de la oligarquía había llevado, es decir: criticaban la política que había derivado en el surgimiento de una clase obrera politizada, por eso aspiraban a recuperar el protagonismo que los llevara a "frenar" el avance de las ideas socialistas y a conducir el proceso sin participación popular. Inesperadamente, la crítica a la oligarquía derivó en una actitud revisionista, que más allá de su extravío de clase, produjo un cuestionamiento a la historia liberal de Mitre. El inspirador teórico más importante de este grupo de derecha fue Charles Maurras. Ya en los años 30, plena década infame a la que los “nacionalistas” contribuyeron  ampliamente, la revista Crisol (fundada por el obispo antisemita Julio Meinville), le daba lugar a Enrique Osés para decir: “La raza judía es tan dañina para la humanidad como los piojos y otras sabandijas. De esto resulta que nosotros justificamos de algún modo su persecución o su extrañamiento”7 y desde esa misma revista se acusaba a los colegios israelitas de ser “un centro de formación bolchevique”8.
Por otra parte, desde un comienzo dispusieron de varios medios (periódicos, pasquines, folletos, etc) destinados a “adoctrinar” a los trabajadores de sus estancias y campos para que no fueran influenciados por ideas sindicales.

El ultracatolicismo
Dentro del nacionalismo la tendencia protagonista de los golpes militares de 1930  y 1955 fueron los nacionalistas católicos. Por eso, la corriente revisionista tomó como base fundamental a Juan Manuel de Rosas, pero no tanto por su actitud soberana frente a los imperios; sino por el "orden", por ser estanciero y católico. La religión del nacionalismo (alejada del sentimiento religioso popular) era la herramienta que justificaba la desigualdad social, y desde ese lado era visto con buenos ojos por los nacionalistas. Pero la religión en el rosismo (aun en sus tintes reaccionarios) tenía un sentido político para darle cohesión social al sector popular en contra del "liberalismo" (pro británico) de los unitarios. Del mismo modo, Facundo Quiroga al enarbolar el lema "religión o muerte", adopta una actitud defensiva frente al liberalismo porteño más allá de levantar una consigna reaccionaria.
El nacionalismo de derecha no tenía nada de popular, por eso la religión fue la excusa para justificar la necesidad de una elite conductora. Estos mismos nacionalistas, agitando la cruz, combatirían a Perón y harían el trabajo sucio (el golpe de estado) y serían desalojados rápidamente del poder en 1955.

La xenofobia
Otro componente de la ideología "nacionalista" era su xenofobia. Esta no era en contra de los estancieros ingleses, sino en contra de los obreros y peones explotados llegados de Europa. O sea que aquí el componente de clase se ve claramente otra vez. En vez de despotricar contra los monopolios británicos que estrangulaban nuestra economía y nuestro desarrollo, los "nacionalistas" se espantaban de los inmigrantes porque traían consigo sus experiencias obreras, sindicales y políticas en el marco del anarquismo, socialismo o comunismo. Abundaban los escritos racistas en que se descalificaba a la inmigración con insultos decadentes y amenazas de muerte. Tras el golpe de estado que derrocó a Yrigoyen, las huestes “nacionalistas” andaban a sus anchas (como socios del liberalismo oligárquico) “El Partido Nacionalista Laborista prometía que -si llegaba al poder- retiraría los derechos civiles a los judíos residentes en el país que tuvieran malos antecedentes”
9.  La revista Clarinada era un medio antijudío que llegó a publicarse entre 1937 y 1945.
Años más adelante (1938) un grupo particularmente famoso del nacionalismo fue la ALN (Alianza Libertadora Nacionalista) impulsada por Juan Queraltó, grupo que era claramente antisemita. Perón calificó a este grupo de "piantavotos" y solo aceptó su integración al peronismo cuando Guillermo P. Kelly desplazó a Queraltó de la conducción, le cambió el nombre a la agrupación y dejó de lado su actitud antijudía. La ALN estaba más preocupada por el accionar del comunismo antes que por la entrega de los conservadores. La ALN había criticado el reconocimiento del Estado de Israel que el gobierno de Perón había hecho. Si bien la ALN apoyó a Perón al comienzo, este nunca los consideró parte de su movimiento. Los aliancistas criticaban el "populismo" de Perón con lo cual se muestra a las claras su concepción elitista de la política y de la sociedad. Hubo algunos miembros de esta corriente que no adoptaron estas conductas xenófobas y por ello trascendieron el estrecho límite del "nacionalismo" incorporándose más tarde al peronismo.

El revisionismo histórico del nacionalismo de derecha
Si bien (paradójicamente) desde las propias filas de la historia liberal surge un historiador revisionista (Saldías, como reconsideración de la política de Rosas), fue el nacionalismo, descreído de la democracia y del liberalismo, el que comenzó a indagar en las causas de la frustración argentina. Y comienza en la década del 30, justamente cuando el mundo asiste a una política reaccionaria internacional (Mussolini, Hitler). Los hermanos Irazusta se "encontraron" con el predominio británico sobre nuestro país ("La Argentina y el imperialismo británico"). Los Irazusta fueron ganaderos de Entre Ríos. Apoyaron el golpe de Uriburu, pero cuando este fue desplazado por Justo (liberal) dejando fuera de los negocios de exportaciones al litoral, los Irazusta "descubrieron" el imperialismo británico, pero no fueron más allá y salvaron de sus críticas a Mitre. El revisionismo de este grupo se hizo rosista, resaltando el autoritarismo de Rosas para avalar el de su presente. En su tarea de revisar la historia, todavía estaban apegados a la versión mitrista, por eso en vez de rescatar a Moreno, se inclinan por Saavedra; de Rivadavia critican su falta de religiosidad y son severos con Sarmiento por el tema de la enseñanza laica.
En 1938 nace el Instituto de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas, donde se nucleará el nacionalismo católico. (Más sobre la producción historiográfica de este grupo en Norberto Galasso
"De la Historia Oficial al Revisionismo Rosista"). Hubo algunos historiadores de esta corriente que luego se integraron al peronismo, pero fueron los menos (José Maria Rosa, Ernesto Palacios, por ejemplo). Lo rescatable del revisionismo rosista fue que con sus aportes y exhumación de documentos demolió la historia oficial, desmitificando a lo héroes liberales (Mitre, Sarmiento, Avellaneda, Rivadavia). De todos los historiadores formados dentro del nacionalismo el más destacado fue José María Rosa quien indagó en la postración económica argentina rastreando los orígenes del primer endeudamiento argentino (responsabilidad de Rivadavia). Rosa se incorporó al peronismo y sus obras se popularizaron más que las de cualquier otro historiador de la corriente.

El nacionalismo de derecha y su acción política
El nacionalismo oligárquico nació para oponerse al accionar sindical de los obreros urbanos y rurales. Persiguieron a anarquistas, comunistas y socialistas, atacando locales partidarios y destruyendo las imprentas de izquierda, mediante crímenes y amenazas. Se opuso a Yrigoyen y a Perón. Del primero criticaron la democratización de la sociedad. Del segundo criticaron su obrerismo y su política de masas. Cuando Perón se enfrentó a la cúpula eclesiástica, los nacionalistas volvieron al lado de la oligarquía y aliados a liberales, conservadores, "socialistas" y "comunistas" impulsaron el golpe de Estado de 1955. Llegaron al poder brevemente con Lonardi, un general ultracatólico, pero fueron desplazados por el sector liberal (Aramburu, Rojas o Agustín P. Justo) tan antipopular como ellos..
El nacionalismo de derecha fue la corriente que buscaba el "orden" (el orden establecido), para lo cual su religiosidad (ultracatolicismo) le servía de telón de fondo para justificar las desigualdades. No fueron antiimperialistas, fueron antiliberales (en el sentido de los derechos civiles; o sea estaban en contra de los gobiernos populares, del ascenso social de los trabajadores y de la democracia), querían mantener las jerarquías sociales sin alteraciones y fueron conservadores en lo político. Todo ello resultó en el fracaso del nacionalismo de derecha a nivel político y escasa inserción popular.





1 Jorge A. Ramos. Revolución y contrarrevolución en la Argentina. Volumen I Distal S.R.L., 1999, Buenos Aires, p.452

2 Rock, Deutsch, Rapalo, Dolkhart, Lvovich, Walter, Senkman, Lewis. La derecha argentina. Javier Vergara Editor,
  Avellaneda, 2001p. 142

3 J. J. Hernández Arregui. La formación de la conciencia nacional, s.d.e. p. 171

4 Revolución y contrarrevolución en la Argentina. Volumen II, p. 68

5 Revolución y contrarrevolución en la Argentina. Volumen II, p. 66

6 Revolución y contrarrevolución en la Argentina. Volumen II, p. 82

7 La derecha argentina, p. 215

8 La derecha argentina , p. 233

9 La derecha argentina, p. 217