"Seamos libres y lo demás, no importa nada"
José de San Martín nació en Yapeyú. Corrientes en 1777. Vivió allí hasta 1781. Por lo que sus primeros años estuvieron ligados a la vida del interior y el contacto con la cultura guaraní. Luego se trasladó a España en donde desarrolló una brillante carrera militar ascendiendo al grado de teniente coronel. Ya en España, San Martín fue delineando sus ideas revolucionarias, al pelear en el Ejercito Español contra la invasión francesa. Esa lucha estuvo marcada por la férrea resistencia popular al invasor y por el creciente fervor revolucionario en contra del absolutismo monárquico constituyendo juntas democráticas, insufladas del liberalismo revolucionario de 1789. El pueblo español luchó por la soberanía, pero también contra el viejo orden de la España reaccionaria. Allí pelea San Martín y cuando su causa está casi derrotada en la península, se traslada a América, para proseguir aquí la misma lucha contra el absolutismo, en la línea de la revolución de Mayo que no fue fundamentalmente separatista -como pretende Mitre- sino democrática, por el gobierno popular en lugar del Virrey. Sin embargo no es ruptirista en ese momento, la ruptura con España será una consecuencia posterior, debido a la situación política de España, donde el absolutismo es reimplantado al liberarse Fernando VII. San Martín era enemigo de la España monárquica, de la nobleza y la Inquisición, y partidario de la revolución popular, integrante de una oleada revolucionaria que abarcó tanto a España como a América, entre 1808 y 1811.
Ese carácter de revolucionario hispanoamericano lo trae a San Martín al Río de la Plata y luego lo lleva a Chile, donde llega enarbolando una bandera que no es la argentina sino la del Ejército de los Andes, pues se trata de un ejército argentino-chileno, y después, a Perú, enarbolando bandera chilena. En ambos casos, procede como jefe de un ejército latinoamericano. Esa fue otra gran diferencia entre San Martín y algunos “próceres” como Mitre. Porque San Martín quería la independencia, la libertad, pero en la unidad. Es decir, ser libres, pero conformando una Patria Grande junto a todos los pueblos de Sudamérica. Por eso, detestaba a Rivadavia, que se arrodillaba ante el capital extranjero. San Martín consideraba a los indios, negros y gauchos como “mis paisanos”, en cambio Rivadavia los persiguió para destruirlos.
San Martín amaba la libertad y por eso en una de sus mas famosas proclamas dijo: “Seamos libres y lo demás no importa nada”. Ser libres, aunque tengamos que andar “en pelotas como nuestros paisanos los indios”. De ahí también su condena a quienes años después, por oponerse a Rosas, apoyaron la prepotencia de las escuadras francesas e inglesas, en el Río de la Plata.
El centralismo porteño, encarnado en la burguesía comercial de los rivadavianos, le ordenó al libertador “volver” con las tropas para enfrentar a los caudillos del interior. Pero San Martín buscó todos los caminos para evitar eso y en cambio llevó adelante la campaña libertadora, aun en contra de lo que quería el gobierno de Buenos Aires. Si bien se declaró enemigo de las luchas civiles dentro de la patria, San Martín tuvo mejores relaciones con los caudillos federales. Los rivadavianos nunca se lo perdonaron y por eso lo expatriaron.
Murió en Boulogne Sur-mer (Francia), el 17 de agosto de 1850.
(aporte más reciente 19/3/2009)
Bibliografía utilizada y sugerida:
Norberto Galasso. “Seamos libres y lo demás no importa nada. Vida de San Martín”Buenos Aires, Colihue, 2005